En la era de la movilidad conectada, quien tiene el dato tiene el negocio, lo que explica la labor de las asociaciones de la posventa independiente para que cualquier operador pueda tener acceso a unos datos que, de no ser así, estarían únicamente en manos de los fabricantes. Pero el problema podría llegar más lejos, ya que los fabricantes no sólo tendrían en su mano toda la información de los conductores, a los que podrían derivar a sus propios servicios de posventa, sino que podrían vender esa información a terceros actores como aseguradoras.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Norteamérica, donde la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) ha impuesto una sanción a General Motors (GM) por compartir información sensible de sus clientes sin previo aviso ni autorización. Se trata de la primera ocasión en la que la FTC toma medidas de este tipo contra un fabricante por el uso indebido de datos obtenidos a través de vehículos conectados.
Según el comunicado emitido por la FTC, GM recolectó y comercializó datos de geolocalización y patrones de conducción de millones de usuarios. Estos datos fueron compartidos sin el conocimiento ni el consentimiento de los afectados con empresas de análisis de datos y evaluación de riesgos como LexisNexis y Verisk, de las que se nutren compañías del sector asegurador. Como resultado, el organismo regulador ha establecido una prohibición de cinco años para que GM no pueda compartir este tipo de información.
El informe también destaca que la autorización para recopilar datos con fines comerciales no implica necesariamente el consentimiento para su venta a terceros. Este matiz legal ha sido clave para justificar la sanción.
La privacidad, en riesgo
Lina Khan, presidenta de la FTC, ha subrayado la gravedad del caso: “GM monitorizó y vendió datos de geolocalización precisa y comportamiento de conducción de las personas, a veces con una frecuencia de hasta cada tres segundos. Con esta acción, la FTC está salvaguardando la privacidad de los estadounidenses y protegiendo a las personas de la vigilancia descontrolada”.
El programa señalado como principal responsable es “Smart Driver”, promovido por el servicio OnStar de GM. Esta iniciativa recopilaba datos detallados sobre los hábitos de conducción con el objetivo, según la compañía, de promover una conducción más segura. Sin embargo, fue cancelado en abril del año pasado tras recibir críticas negativas de los usuarios.
Entre los datos recopilados por “Smart Driver” se incluía información sobre frenadas bruscas, altas velocidades y conducción nocturna, vinculándolos con la ubicación del conductor y el número de identificación del vehículo. Según la FTC, GM promocionó el programa como una herramienta para mejorar la seguridad vial, pero no reveló que también vendería estos datos a terceros, lo que derivó en prácticas como el ajuste de primas de seguros basadas en dichos informes.
La reacción de GM
Tras el anuncio de la FTC, General Motors ha publicado un comunicado destacando su compromiso con la privacidad de sus clientes: “Aunque Smart Driver fue creado para promover comportamientos de conducción más seguros, decidimos finalizar el programa debido a los comentarios de los clientes”.
La compañía también ha confirmado que ha dejado de compartir datos telemáticos con entidades como LexisNexis y Verisk y que ha simplificado sus declaraciones de privacidad en Estados Unidos desde septiembre. Además, GM ha contratado a Alisa Bergman, una experta en privacidad con experiencia en Fanatics y Adobe, como directora de confianza y privacidad.
La resolución de la FTC establece que GM debe obtener el consentimiento expreso de los clientes antes de recolectar datos de vehículos conectados. Además, los usuarios podrán solicitar una copia de sus datos, pedir su eliminación y optar por no participar en la recopilación de información. Estas medidas buscan incrementar la transparencia y devolver el control de los datos a los consumidores.
Por otro lado, la empresa no podrá compartir información sobre geolocalización y comportamiento de conducción con agencias de informes de consumidores durante los próximos cinco años.
Regulaciones más estrictas
El caso también sirve como advertencia para los fabricantes de automóviles sobre la importancia de cumplir con las normativas de privacidad. En un escenario donde los vehículos conectados son cada vez más comunes, los organismos reguladores, como la FTC, pero también la UE, desempeñan un papel esencial para asegurar la transparencia y proteger los derechos de los consumidores.
En Europa, los fabricantes deben ajustarse al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que establece normas estrictas sobre el consentimiento y la gestión de datos personales. Este marco legal podría servir de modelo para fortalecer las regulaciones en otros mercados, garantizando una mayor protección de la privacidad en un mundo cada vez más conectado.

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