Aunque el ritmo de crecimiento de las economías mundiales se ha ralentizado, el suministro de componentes para automoción sigue siendo un sector en expansión. Así lo señala el último informe de la consultora Roland Berger, que prevé un crecimiento medio anual del 4% entre 2022 y 2030. Y donde hay crecimiento, hay oportunidades. Sin embargo, hay retos que conviene tener en cuenta…
Para la consultora, el principal desafío al que se enfrentan los proveedores actuales se resume en una frase: la mayor parte del crecimiento para el resto de esta década provendrá de componentes diferentes a los del pasado. Además, la demanda vendrá de clientes distintos a los del pasado. Y todo parece indicar que será realizado por competidores diferentes a los del pasado.
A medida que las tecnologías tradicionales de propulsión pierdan peso a favor de la electrificación, serán el software, la electrónica y la tecnología de las baterías los principales responsables del crecimiento. Y los nuevos fabricantes asiáticos de vehículos eléctricos serán la principal fuente de demanda. Con estos ingredientes en la coctelera, Roland Berger hace una advertencia que conviene tener en cuenta: «Los proveedores tradicionales norteamericanos y europeos centrados en los actuales sistemas de propulsión no tienen prácticamente ninguna posibilidad de participar en este crecimiento si se mantienen en sus carteras actuales». Aviso a navegantes.
Un ojo en China
También es importante señalar en esta evolución que los fabricantes chinos están ampliando sustancialmente su cuota en su mercado nacional. En 2024, se espera que, por primera vez, las marcas locales representen más del 50% de la producción de vehículos en China. Incluso en el segmento de gama alta, históricamente dominado por los fabricantes europeos, dos de los cinco modelos más vendidos en 2022 proceden del fabricante chino BYD.
Para la consultora, esta tendencia se intensificará en los próximos años debido al incentivo del Gobierno chino a los fabricantes nacionales y a la creciente lealtad de los clientes chinos a sus propias marcas. De hecho, no es casualidad que nueve de los diez principales fabricantes de vehículos eléctricos puros del país sean nacionales. La consecuencia lógica de esta trayectoria es que, de los cerca de 30 millones de coches que pronto se fabricarán para el mercado chino, quizá menos de 15 millones, según Roland Berger, sean teóricamente accesibles a los operadores occidentales.
Paradójicamente, un mercado que crece rápidamente en términos absolutos podría convertirse en un terreno de juego cada vez más pequeño para las empresas occidentales. Para los proveedores tradicionales, las cosas están claras, según la consultora: «Ya es hora de que vean a los fabricantes chinos como clientes serios y a los proveedores chinos como competidores profesionales». Y esto no sólo se aplica al mercado nacional chino, ya que estos fabricantes controlan las tecnologías relacionadas con el vehículo eléctrico y, por tanto, también buscan aumentar sus cuotas de mercado en otras regiones.
Nuevos actores
Además, su dominio de las economías de escala les ayuda a mantener bajos los costes globales incluso cuando, como los proveedores occidentales, se enfrentan a un aumento de los costes de las materias primas. Esta ambición de expansión se refleja en el ascenso de los proveedores chinos en la tabla de clasificación mundial: si en 2012 apenas tres proveedores chinos entraban en el top 100 por volumen de facturación, en 2022 la cifra ha aumentado a once. Además, uno de ellos, Contemporary Amperex Technology, ocupa la tercera posición del ránking, cuando en 2012 estaba en el puesto 24.
La lectura, para la consultora, es clara y debe hacernos reflexionar: a la industria están llegando nuevos proveedores muy fuertes tecnológicamente hablando y bien dotados de recursos de otras industrias. En este contexto, Roland Berger señala que «las únicas bazas» que aún poseen los grandes proveedores tradicionales son «su escala y su fortaleza financiera». En el futuro, su éxito en el mercado dependerá de cómo jueguen estas cartas.



