Agustín García, presidente del grupo Serca, inauguraba como siempre el congreso del grupo. El trigésimo cuarto, en Valencia, que abría su jornada plenaria en la tarde del 25 de octubre. Y hacía un breve repaso por la realidad a la que se enfrenta la distribución, invitando a todos los presentes a apostar por Serca: “Porque hacerlo es apostar por el futuro”.
No titubeaba García: “Somos el mejor grupo, sin duda el más eficiente del mercado y el que mejor comunicación mantiene con sus socios”.
Y se apoyaba en los datos para exponer su fortaleza… Ibérica, a través de Serca, que ha incrementado su facturación cerca de un 16% en 2023 -sus socios alcanzarán este año los 500 millones de euros-; e IDAP, sumando entre todos los que forman parte de la entidad -Serca, HolyAuto, Urvi, Andel, GrupAuto, ASER- una facturación de 865 millones de euros; pero también mundial, ya que forman parte de Nexus: “Un grupo internacional que este año acabará con un volumen de negocio que rondará los 39.900 millones de euros”.
Quería hacer ver a los proveedores la importancia de contar con ellos como partner para el futuro, pero también a los socios, cuya implicación aún tiene cierto rango de mejora -especialmente en Portugal, pero también en España-, toda vez que del total de su cifra de ventas, apenas la mitad se compran a través de la central del grupo.
¿Hacia dónde vamos?
Aprovechaba además García, como es habitual en sus intervenciones en los congresos de Serca, para hacer un repaso por su visión del contexto actual. Y comenzaba por hacer reflexionar a sus socios: “Se está hablando mucho de que vendrán los americanos -hablando de la posible llegada a través de la compra de una empresa de distribución de LKQ, el único de los gigantes mundiales que aún no está en España-, pero yo creo que a veces nos equivocamos en el enfoque. Esto no va de ponerse guapos -pensando en una posible venta, quería decir-, va de ser la mejor empresa que podamos ser. Y si en el camino, una vez hayamos conseguido evolucionar, llega una oferta interesante para vender, bien. Si así se decide, perfecto. Pero ese no puede ser el objetivo”.
Y era optimista… pase lo que pase: “Mientras haya talleres de reparación, seremos importantes. Así que, que vengan los que tengan que venir… nosotros seguiremos aquí”.
El parque de momento ayudará: “El eléctrico está ahí, no vamos a negar nada. Pero lo cierto es que a día de hoy, en 2023, aún no existe una opción que responda a todas las necesidades de los usuarios. España tampoco tiene infraestructura de recarga suficiente y las ciudades no están preparadas -hablaba de las potencias de la red, por ejemplo-. Así que el eléctrico llegará, puede que lo haga, pero lo cierto es que en 2026 el 92,7% seguirá siendo de combustión”.
Antes de terminar, hablaba más del negocio puro y duro de las empresas del sector. Y exponía una realidad que está llevando a la distribución, según explicaba, a “hacer hueco cada vez más en las estanterías a productos de bajo importe”. Era crudo en este sentido y auguraba un cierto crecimiento a las marcas ‘low cost’: “Las tarifas, que han crecido de forma considerable durante los últimos años, han empujado en este sentido; pero no sólo: también los acuerdos con colectivos -las aseguradoras, por ejemplo- y otras tendencias están llevando a que las marcas de menor importe ganen cierto peso durante los últimos años y, como es lógico, lo han hecho en detrimento de las gamas premium”. La duda es si este camino seguirá como hasta ahora… su previsión es que al menos no hay que perder de vista esta posibilidad.
Y finalizaba, hablando de la rentabilidad… eterno caballo de batalla: “Tenemos que trabajar para mejorar en este sentido y además hay que hacerlo mirándonos hacia dentro, no sólo extendiendo esta necesidad en nuestras negociaciones con los proveedores”. Invitaba García a analizar los procesos de las empresas de distribución para tratar de ganar eficiencia -a través de la gestión de los stocks, las rutas, la logística, los almacenes, etc.-: “Hay que afrontar estos desafíos”.



