Acerauto, la asociación valenciana de comerciantes de recambios, equipos y accesorios, celebraba el viernes 23 de mayo su IV Día del Recambista en Jardines de la Hacienda (El Puig, Valencia) con la asistencia de sesenta profesionales entre fabricantes, distribuidores, representantes y asociaciones.
En la cita, nombres propios de la posventa patria como Lluís Tarrés, director general de Serca; Fernando Cantín, director comercial de Brembo, o Carlos Martín, secretario general de Ancera, que se sumaban a proveedores de origen valenciano como Juan Domingo Muñoz (Nissens), Emilio Orta (DRiV ) y Juan Baixauli (Emotive) o distribuidores con peso específico en la región por volumen de negocio como Enrique Almendros (GrupAuto, presidente además de Acerauto); Juan Tamarit y Paco Alapont (Recambios Colón); Manuel Belenguer (AD Vilber); ‘Tato’ Giménez (Suvima), José Juesas (Auto Recambios Segorbe) o Bernardo Cerdá (Auto Recambios Francisco Cerdá).
Un elenco de nombres que da empaque a un encuentro que sigue sumando asistentes con el paso de los años (la primera edición apenas congregó a veinte personas) y que mira al futuro con la intención de incorporar también a los recambistas de Alicante y Castellón para debatir sobre la realidad de afecta al sector en toda la Comunidad Valenciana.
“Tenemos que poner en valor la solidaridad”
Era el primer Día del Recambista tras la dana que azotó gran parte de la provincia de Valencia el pasado 29 de octubre y el primer gran encuentro de la distribución valenciana después del organizado por AUTOPOS a principios de año en la Masía de las Estrellas (Catarroja) para rendir homenaje al sector y sus profesionales después de contar sobre el terreno lo sufrido por las empresas de la posventa en dos amplios reportajes publicados en AUTOPOS y TRUCKIND (y que puedes leer clicando en los anlaces de ambas cabeceras).
Con la dana aún en el recuerdo, Enrique Almendros, presidente de Acerauto, abría el encuentro dando la bienvenida a los asistentes y agradeciendo la labor de todas las personas que han contribuido con su ayuda a que el sector haya podido alcanzar una cierta normalidad unos meses después de la tragedia: “Somos muchos los afectados y tenemos que poner en valor la solidaridad de todas las personas que nos han ayudado y de los proveedores que se han volcado con nosotros”.
Y pedía también que su lucha no cayera en el olvido porque “queda mucho por hacer”: “Parece que [la dana] está muy lejos, pero aún queda mucho polvo debajo de las estanterías. La solidaridad de todo el mundo, desde voluntarios a trabajadores y proveedores ha sido fundamental, pero todavía queda barro por limpiar”, decía de manera figurada. “Vamos resurgiendo del barro con más fuerza que antes”, concluía.

“La posventa es un bien básico”
Cogía el testigo Carlos Martín, secretario general de Ancera, que salía a la palestra para hacer un repaso a los principales retos normativos que tiene nuestro sector encima de la mesa: “Necesitamos una legislación robusta para competir de manera justa con los fabricantes de vehículos, pero sin mermar la competitividad del sector”, pedía ante un auditorio preocupado por el tsunami normativo procedente tanto de Bruselas como de nuestras propias administraciones.
Martín se felicitaba porque “nuestro mensaje está calando” y la Unión Europea “quiere volver a relanzar la industrialización de Europa”, aunque ponía el acento en la importancia de que el legislador garantice el acceso a la información técnica y considere la posventa como “lo que es”, es decir, un sector esencial: “La posventa cubre el 55% del coste de la movilidad privada. Es un bien básico. Sin posventa no hay reparación, no hay mantenimiento de flotas ni de parque. Somos esenciales para garantizar el funcionamiento de los vehículos de policías, ambulancias, transporte y para que lleguen a nuestra casa los productos más básicos”.
Uno de los caballos de batalla de la agenda de Ancera es garantizar “la reparabilidad del vehículo bajo un concepto de neutralidad tecnológica” en un momento en el que la conectividad está ganando fuerza: “El 70% de lo que vendemos o reparamos está afectado por la conectividad y lo que pedimos es que la Ley de Datos, que es positiva pero muy ambigua, se complemente con una ley propia para el automóvil. Esto no es una prioridad ahora mismo para la UE, pero estamos trabajando para conseguirlo con la nueva Comisión”.
Mucho dinero en juego
Si la conectividad preocupa a la patronal, también lo hace el acceso a la información técnica, cuyo acceso debería estar garantizado por la acreditación Sermi, al menos para la información técnica de nivel 2, aunque la realidad es bien distinta: “El fabricante del vehículo está apelando a la ciberseguridad para limitar el acceso con la excusa de proteger el vehículo de ataques informáticos. Hay dos reglamentos que son contradictorios porque uno dice que podemos acceder, pero otro establece que el fabricante puede ‘capar’ ese acceso. La UE debe tomar medidas para que el sector de la reparación no se vea afectado”.
Estas dos batallas (garantizar el acceso al dato y a la información técnica) son, para Ancera, claves para mantener la competitividad del sector. Y es que según los cálculos de una consultora externa aludidos por Martín, en diez años la cuota de mercado de la posventa independiente podría caer del 66 al 49 % si no se garantiza este acceso: “El sector se vería bastante perjudicado”, recalcaba.
El secretario general de Ancera no se dejaba en el tintero otros retos normativos, como la prórroga del reglamento de exención (que caduca en 2028), el registro de baterías, la normativa de envases o el Programa Estatal de Prevención de Residuos, que genera “inquietud”, señalaba, porque quiere limitar el precio de los recambios: “Hemos presentado alegaciones porque consideramos que eso atenta contra la competencia”.



