Francisca López, ‘Paca’, histórica líder de Recambios Varona hoy retirada, a sus 70 años transmite una sensación de satisfacción y orgullo por lo conseguido en la vida. Orgullo de haber levantado su empresa de recambios a pesar, según reconoce, “que no tenía vocación de empresaria”. Orgullo de haber contribuido de forma importante a la creación y desarrollo de un grupo como Dipart. Y orgullo de un legado en el que su hijo Luis Varona, que sí es empresario vocacional, está aportando una gestión moderna y profesional. En esta entrevista, Paca nos cuenta cómo era la Dipart que ella conoció y cómo la ve ahora desde la distancia que da su merecido retiro.
¿Qué fue lo más difícil al principio, cuando se creó Dipart?
Dejar el antiguo grupo fue una decisión valiente. Once socios queríamos hacer las cosas de forma diferente a como las habíamos hecho hasta entonces y dimos un paso adelante. La dificultad vino de la propia separación, porque hubo que luchar con el antiguo grupo. Por otra parte, pasamos un par de años en los que el proyecto no acababa de funcionar, hasta que encontramos a Fernando Riesco.
¿Fue difícil confiar en el proyecto? Al final veníais de una experiencia complicada con Biguisur…
No, no fue nada complicado. Veníamos de una experiencia en la que no había gestión, ni transparencia ni nada que se le pareciera. Entonces, en el momento que llegó una persona que te exigía, te obligaba, te centraba, todo cambió. Cuando llegó Fernando se puso a organizar y negociar con los proveedores. De su etapa como proveedor, él estaba acostumbrado a negociar con grupos y sabía cómo hacerlo, por eso de inmediato nos dio la confianza que estábamos buscando. Le dejamos hacer su trabajo y seguíamos los pasos que nos pedía.
¿Imaginabas el principio que el grupo se convertiría en lo que es hoy?
Sí, claro. Es que empezamos con esa ilusión. No llevábamos con Fernando ni dos meses y yo ya veía una clara evolución. Sin discrepancias entre nosotros, todos a una. Aunque teníamos muchos problemas porque estábamos creando un grupo nuevo a la vez que teníamos asuntos pendientes con el anterior. No puedo hablar por los demás, pero yo personalmente tuve siempre muchísima confianza. Otros tal vez lo fueron viendo con el tiempo, pero al final estuvimos todos encantados.
¿Crees que se entendió desde el principio -entre los socios, pero también entre los proveedores-?
Yo creo que los proveedores apostaron desde el primer día. En primer lugar por los socios que lo formamos. En segundo lugar por la confianza que ofrecía la trayectoria de Fernando. Y tercero, por la combinación entre nosotros y él. Los once socios formamos una piña y estuvimos siempre muy unidos y dispuestos a ayudarnos los unos a los otros. Desde la primera reunión que tuvimos, estuvo claro que aquello era otro mundo, que no se parecía en nada a lo que hacíamos antes..
¿Qué creéis que os ha aportado Dipart -a vuestra empresa-? ¿En qué os ha ayudado estar en el grupo?
Nuestra gestión es mucho más profesional ahora. Mi forma de llevar la empresa era muy familiar, muy cercana, lo que tenía algunas ventajas, pero también algunas desventajas. Estando en Dipart, mi hijo Luis me hizo comprender que hoy en día para que funcione correctamente una empresa había que llevarla de otra manera. El trato con los clientes y con el equipo debía guiarse por unas normas que permitan su buen funcionamiento. Por eso, y por mi salud, poco a poco fui echándome a un lado. Hace ya unos años que dejé de participar en la gestión de nuestra empresa, pero sí acudo cuando puedo a los congresos y viajes del grupo. Soy la única de los socios antiguos que sigue haciéndolo.
¿Y qué creéis que habéis aportado también vosotros a Dipart?
Pues diría que compromiso y disciplina. La confianza en Fernando se traducía en seguir fielmente las pautas que nos marcaba, comprando a los fabricantes asignados, cumpliendo con los objetivos. Conseguimos hacer un equipazo que trabaja de maravilla.
¿Qué destacarías como especialmente relevante de estos 15 años del grupo?
Sobre todo la progresión de casi todos los socios, que ha sido espectacular. Abrimos tiendas, ampliamos negocios y, por otra parte, el sistema centralizado, el servicio a los talleres. Ha sido una maravilla.
De la estrategia seguida hasta ahora, ¿cómo valoras las decisiones tomadas para adaptarse a todos los cambios que están llegando (la entrada de los gigantes europeos, la concentración de la distribución)? De alguna manera os fuisteis adaptando antes…
Tengo que reconocer que yo llevo siete u ocho años sin acudir a las reuniones del grupo. En los últimos tiempos era Luis quien tomaba las decisiones y mi presencia allí no tenía mucho sentido. Lo que sí puedo decir es que él llega muy satisfecho después de cada encuentro, por lo que estoy segura de que se está yendo por el buen camino. No hablamos mucho de negocios, porque como digo yo ya estoy más pendiente de otras cosas, como pasar tiempo a solas con mis nietos.



