
Kenia les estaba esperando: del 2 al 9 junio recorrieron tres reservas naturales, además de la capital, Nairobi, pudiendo entrar en contacto con la naturaleza más salvaje: volaron el globo, disfrutaron de un desayuno en la sabana, conocieron a los habitantes de un poblado Masai, donde realizaron una donación para su escuela, y despedieron los días con impresionantes puestas de sol.
“No hay palabras que definan el calor y la alegría de esta cultura. Como nos han acogido, lo grande que ha sido el impacto en nuestros corazones y lo difícil que ha sido regresar. El comentario general de todos nuestros clientes era este: esto es increíble”, concluyen desde Reynasa.



