Con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, muchos conductores llevan su coche al taller para hacer los mantenimientos y reparaciones necesarias antes de salir de viaje. No es algo nuevo en esta temporada, pero en muchos casos a los reparadores les cueste dar abasto…
Es el caso de los talleres de Burgos. En estos momentos los reparadores burgaleses señalan que notan la falta de profesionales que hay en el sector porque están teniendo serias dificultades para atender todo el trabajo que les llega, que como indica Gabriel Martínez, secretario de Adeabur, es tan grande que “los coches se nos salen por las puertas”.
Señalan que -además de por la falta de mano de obra, que hace que se acumule el trabajo- otro de los motivos por los que les cuesta dar abasto es que los conductores acuden al taller “a última hora” y, en muchas ocasiones, con coches de elevada antigüedad sin el mantenimiento preventivo al día, de manera que son más susceptibles a sufrir fallos con las altas temperaturas: “El calor exige más a los coches, afecta a los equipos de aire acondicionado, a las baterías y también a los neumáticos”, destaca Martínez.
Sin embargo, aunque recalcan la carga de trabajo que tienen ahora, los mecánicos señalan que se trata de un aumento de actividad puntual, que es “pan para hoy y hambre para mañana”, y que no es sinónimo de mayor rentabilidad.

