El orgullo y la energía de María Barbero son contagiosos. Su color favorito, el amarillo, refleja su vitalidad y positivismo. Con pasión, habla sobre su carrera en BASF, aunque coloca la maternidad en el centro de su vida, considerándola su mayor logro. Su constante sonrisa es un reflejo de su gratitud por formar parte de este sector y, especialmente, de BASF. Nacida en Guadalajara en 1979, María es una de esas personas que dejan huella en quienes tienen la suerte de cruzarse en su camino.
Es la responsable de gestión de Grandes Cuentas del negocio de Refinish de BASF, que abarca el negocio de pinturas y recubrimientos para vehículos del Grupo BASF -y que el gigante desarrolla bajo las marcas R-M y Glasurit-, la empresa química más grande del mundo. Allí llegó hace 18 años -«que han pasado volando»-, nada más acabar su primera carrera -tiene dos, Derecho y Ciencias del Trabajo-. Decidió llamar a la puerta de BASF motivada por la solidez y el tamaño de la compañía, catalogada como la organización más importante de Guadalajara y «Top 5» de las de Castilla-La Mancha. Ella dio con el perfil que se busca en una multinacional: formación, idiomas -habla además de español, inglés francés y alemán- y actitud. LLegaría a la división de vehículos industriales, vinculada al área de servicio al cliente.
«Tengo las mismas ganas que entonces, cuando entré en una empresa que me encantó: muy dinámica y transparente, en la que destaca la unión que hay en el equipo, porque no sólo lo somos, es que sobre todo nos sentimos como tal. Y es que en una empresa tan grande uno solo no hace nada. Una condición que de algún modo tiene algunas dificultades, pero que al mismo tiempo nos refuerza, porque tenemos la potencia que nos ofrece contar con departamentos nutridos con tan buenos profesionales: comercial, Ventas, asistencia técnica, Administración… Todos trabajamos como si fuéramos un solo departamento”
Embajadora de marca
El entusiasmo con el que habla de su empresa y de su trabajo la convierten en la mejor embajadora de mara que la gran multinacional podría tener dentro y fuera del sector.
Apasionada como es, Barbero vive su día a día intensa y apasionadamente, de la misma forma en la que explica lo que hace dentro de la empresa, y es que al escucharla hablar se nota hasta qué punto ha permeado en ella -y en el equipo que la rodea- la cultura de la empresa: «Siento mucho orgullo de trabajar en BASF, es algo que pongo siempre muy encima de la mesa. Orgullo por el compromiso que tienen con nosotros, por la cantidad de acciones que desarrollan para formarnos y entregarnos las herramientas profesionales necesarias para realizar nuestro trabajo; y por el compromiso social que demuestra en las iniciativas que desarrolla”.
Una visión de su propia empresa que para sí misma convierte en una responsabilidad: “La siento, claro, porque cuando vamos a visitar a nuestros clientes representamos a una empresa que está en el ‘top’ de las compañías en el mundo. Una empresa con un producto de calidad, respetuoso con el medioambiente, que ha sido producido siguiendo políticas sostenibles…”.
“Soy muy transparente, por naturaleza y porque me lo han enseñado mis líderes. Creo que la mentira tiene las patas muy cortas, y en este sector, más”.
Transparente y camaleónica
Un orgullo que también siente por sí misma al encontrarse en su día a día, y después de tantos años de trabajo, tantas puertas abiertas. Signo del trabajo bien hecho, de la comunicación clara con sus clientes y del cumplimiento de los acuerdos: “Soy muy transparente, por naturaleza y porque me lo han enseñado mis líderes. Creo que la mentira tiene las patas muy cortas, y en este sector, más. Nosotros tenemos unas directrices muy marcadas por nuestra central en Alemania y hay veces que nos enfrentamos a situaciones en las que tenemos que decir que no».
Pero la flexibilidad y la capacidad de adaptación han sido claves para conseguir esa especie de ‘comunión’ entre lo que piden desde la casa matriz, en Alemania, los requerimientos de los clientes y las condiciones propias del mercado de posventa español: “Nosotros tenemos que ser capaces de implementar lo que nos pide Alemania y lo que necesitan los clientes, adecuando el mensaje, la acción o el proyecto a las dimensiones y la heterogeneidad que nos encontramos”.
Y es que lo mismo atiende las necesidades de un gran grupo de concesionarios, que visita un taller independiente, que ofrece una ponencia en un congreso de una patronal, que se sienta con la gerencia de un distribuidor, que escucha las necesidades concretas de un jefe de taller… Trata de arriba abajo la cadena, de izquierda a derecha.
“Entre todos nos hemos obligado a vivir en este ritmo frenético y olvidamos que hay gente que necesita sus tiempos: más tiempo para meditar una propuesta, para contestar, o que a lo mejor te está diciendo que sí, pero a su manera. Tener la sensibilidad para entenderlo y adaptarse a esos ritmos siento que es algo fundamental en la labor comercial”.



“Me siento muy cómoda en el sector”
Del sector, lo que ha recibido es lo mismo que ella ha tratado de dar. Y por eso dice sentirse “muy cómoda”, además de “súper valorada”: “En una época en la que las personas valemos por los contactos que tenemos en nuestro teléfono móvil, yo puedo decir que son pocos los números que tenga en mi agenda y que al marcar no tenga la certeza de que me van a responder”.
La receta del éxito: “Yo lo que pueda dar, lo doy”. Algo que también le ha facilitado trabajar donde lo hace: “La misma organización te da muchas posibilidades, así que llegas hasta donde tú quieras ofrecer. Yo voy hasta el final: ayudo en todo lo que está en mi mano: facilitar un contacto, buscar un trabajo, dar un consejo, desatascar un proceso, ayudo. Y eso es gracias también a que en la organización no me siento bloqueada por mis responsables o por los compañeros, al contrario, me han dado la posibilidad de sentirme en libertad y en confianza para llegar hasta donde he querido ir”.
Una confianza se ha sabido ganar a pulso, dando los pasos que tenía que dar en el momento oportuno, escuchando a quienes la acompañaban en el camino, aprendiendo de quienes más sabían y aprovechando todas las herramientas que una organización de tal calibre pone a disposición de sus trabajadores.
“Animaría a las actuales gerencias a dar el paso y sacar a las mujeres de las áreas de Recursos Humanos, Márketing o Publicidad, que al final es donde siempre suelen estar. Y a ellas les diría que sean valientes, no sean tímidas y si quieren algo… a por ello”.
“Atreverse a dar la oportunidad”
BASF tiene el compromiso de conseguir una paridad de género del 50% para 2030. Esto quiere decir que, en esa fecha la mitad de los cargos de responsabilidad de la organización deberán estar ocupados por mujeres, como María Barbero, que con emoción comparte que en su unidad de negocio esa paridad ya llega al 30%. Ella ha sido testigo de la evolución de su empresa en ese sentido: “Fue algo disruptivo que hace veinte años comenzaran a contratar muchas mujeres para acortar esa brecha hombre-mujer en los mandos de responsabilidad y directivos. La organización no es hoy lo que era hace quince años y probablemente no será lo que es dentro de otros pocos, porque es impresionante el compromiso de todo el estado directivo con temas como la conciliación laboral en mujeres y hombres. Se entiende y se lleva a la práctica empresarial, que es lo importante, que en las familias actuales hay mucha corresponsabilidad”.
Y siendo Barbero testigo y protagonista de esta evolución, algunas claves puede dar sobre lo que hace falta para que veamos más mujeres integradas y aportando valor al sector: “Creo que es muy importante dar la opción, atreverse a dar la oportunidad. Animaría a las actuales gerencias -algunas de ellas empresas familiares de segunda e incluso tercera generación- a dar el paso y sacar a las mujeres de las áreas de Recursos Humanos, Márketing o Publicidad, que al final es donde siempre suelen estar. Podemos con ello porque nuestro compromiso es inmenso, somos apasionadas, nos gusta retarnos y conseguir las cosas. Y a ellas les diría que sean valientes, no sean tímidas y si quieren algo… a por ello”.



