¿Los resultados? De lo más representativos: el 80% de los negocios de reparación en la región permanecen cerrados. Entre los problemas que encuentran los empresarios para desarrollar su actividad, los más repetidos son la falta de trabajo (a la que hacen referencia el 100% de los encuestados), el ordenamiento del cierre por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (6%), la falta de suministro (91%), no disponer de medios para proteger la salud de los trabajadores (44%), las bajas médicas por coronavirus o necesidad de aislamiento para el resto de trabajadores (4%) y el absentismo por parte del propio personal (40%).
En relación a la actividad registrada, el 84% de los empresarios del sector responden que sus pérdidas con del 100% “al no haber gestionado ni una sola orden de trabajo en el citado período de 2020” -desde que comenzara la crisis-. Las pérdidas del 16% restante oscilan entre un 65% y un 90%. El 71% ha tramitado ya además un ERTE, o está en vías de hacerlo.
Los que permanecen abiertos
El 20% de los talleres encuestados siguen aún abiertos. De ellos, el 60% tiene menos de un tercio del trabajo respecto a las mismas fechas del año anterior, y el 37,5% indica que ha bajado aproximadamente un 50%: un descenso que no ha sido tan abultado porque aseguran haber tenido trabajo pendiente hasta la fecha.
El 26% de los que aún permanecen abiertos ha tramitado ya expedientes parciales de ERTE.
Todos ellos constatan falta de trabajo (100% hace referencia a ello), falta de suministro (70%), falta de medios para proteger a los trabajadores (22%) y absentismo de los empleados (3,7%).
De los que mantienen sus negocios operativos, el 13,3% sólo mantiene un servicio de urgencia; y el 66,7% asegura que tendrá que cerrar definitivamente en unos pocos días.



