Es inevitable que, aunque ya hayan pasado tres semanas desde su celebración, lo que viví en Motortec como parte del equipo de MVPress siga dándome qué pensar. Y como por delante tenemos dos años de espera hasta la próxima edición, me tomaré la licencia de compartir con vosotros lo que tengo rondándome la cabeza
Uno de los grandes desafíos que como empresa nos planteamos para esta edición fue la celebración de la final del MVP del Taller 2024 —el concurso organizado por nuestro medio hermano, La Comunidad del Taller, para premiar al mejor mecánico de España—. La feria era el escenario perfecto para el colofón de un certamen que, año tras año desde su creación, demuestra que los mecánicos de nuestro país tienen un enorme valor. No por nada el nombre detrás de las siglas es El Más Valioso Profesional del Taller.
Y me detengo en este punto porque lo que he vivido a lo largo de las tres ediciones que he tenido la oportunidad de cubrir me hace pensar en el sentido más amplio del adjetivo valioso. Y es que he podido presenciar varias muestras de valía por parte de los mecánicos dentro y fuera del concurso. Un semillero de donde surgen interesantes iniciativas, impulsadas por un grupo de profesionales de la reparación que tienen en común un par de cosas: haber sido participantes del MVP del Taller y contar con un espíritu generoso e inconformista que no les permite quedarse quietos ni mirar desde la barrera los problemas que aquejan a su sector y a la sociedad.
Y es ahí, cuando hay que dar un paso adelante y tomar cartas en el asunto, donde nuestros profesionales del taller muestran su verdadero valor. Como cuando Iván Martín y Javier Sendín —ambos se conocieron hace cinco años como finalistas del concurso— decidieron cargar una furgoneta con herramientas, baterías y una nevera llena de bocadillos y emprendieron rumbo a Valencia el 31 de octubre —dos días después de la devastadora DANA— con un único objetivo en mente: ayudar. “Arreglando coches, que es lo que sabemos hacer”, le diría Martín a su amigo Sendín en esa llamada que dio inicio a Mecánicos Solidarios, un movimiento que sigue activo y al que se han sumado otros conocidos nombres del MVP del Taller: Antonio Javier Casares, Joel Becerra y Adrià González. Dos veces viajaron a Valencia para ayudar a los damnificados a arrancar los coches llenos de barro. Una labor que encontró eco en las redes sociales y los medios de comunicación, logrando inspirar a mecánicos de Francia, Inglaterra, Ecuador y Guatemala, que les escribieron para unirse a la iniciativa.
Y viendo de lo que son capaces cuando se unen para poner al servicio de otros su trabajo y conocimiento, varios de estos mecánicos, junto a otros finalistas del concurso, echarían a andar MVP Profesional, una asociación de mecánicos cuyo objetivo es “mejorar como profesionales, mejorar como negocios y mejorar como sector”, y que pone especial énfasis en la formación —pieza fundamental de la transformación histórica que experimenta el sector—. Un enfoque que encuentro menos político y más pragmático. Muy necesario en estos tiempos, donde los cambios que afectan al taller se dan a un ritmo que no les da respiro.
Estas son las dos iniciativas que conozco, pero estoy segura de que no son las únicas. Si me pusiera a la tarea de investigar más con cada uno de ellos, conseguiría armar sendos currículos con perfiles que cualquier empresa de nuestro sector pelearía por tener en sus filas. Porque tiene un amplísimo conocimiento técnico y son muy buenos reparando coches —lo tienen más que demostrado llegando a las finales del concurso—, pero es que además, son aún mejores como personas: motivados, apasionados, comprometidos e interesados en trabajar de más para el beneficio de todo un colectivo. De propios y extraños. Profesionales que valen su peso en oro.



