La decisión de la Unión Europea de subir los aranceles a la importación de vehículos eléctricos procedentes de China sigue generando controversia entre los diferentes grupos políticos. La última en pronunciarse al respecto ha sido la eurodiputada del Partido Popular Susana Solís, que acudía la semana pasada a la I Cumbre de Automoción Hispano-China, organizada por Faconauto, para defender las nuevas medidas impositivas, aunque con matices…
Para Solís, «los aranceles no son la solución a largo plazo», pero sí una medida útil para que «todos compitamos en igualdad de condiciones», en clara alusión a las ayudas que las administraciones chinas han aportado a los fabricantes de aquel país para incrementar su competitividad en los mercados globales. Y hacía un llamamiento para que «se cumplan» de manera clara las «normas de la Organización Mundial del Comercio» para que todos los actores jueguen con las mismas cartas.
El papel de España
Solís no desaprovechó la oportunidad para criticar las declaraciones realizadas por Pedro Sánchez en su reciente visita a China, donde llamó a «reconsiderar» los aranceles para no abrir una guerra comercial con el gigante asiático. Unas declaraciones que estaban fundamentadas por las tasas impuestas por China a la carne de cerdo procedente de España y por el riesgo que estos mismos aranceles podrían tener en la industria española del automóvil, como alertaba hace unos días Wayne Griffiths, CEO de Seat y Cupra, quien señalaba que “los aranceles ponen en riesgo el futuro de Cupra”.
«No necesitamos otra guerra, en este caso una guerra comercial. Creo que necesitamos tender puentes entre la Unión Europea y China, y desde España seremos constructivos e intentaremos encontrar un compromiso entre China y la Comisión Europea”, señalaba el presidente del Gobierno. ¿Quiere esto decir que España votará en contra de la imposición definitiva de aranceles en la votación que tendrá lugar a finales de octubre? Sólo el tiempo podrá resolver esta duda, pero lo cierto es que ya han empezado a salir voces discordantes (que se suman a las de Alemania) debido a las amenazas del gigante asiático a diferentes industrias europeas, también a la del automóvil (la subida de impuestos a los coches europeos de gasolina va en esta misma dirección).
Ante esta incertidumbre, Solís defendió ante los asistentes la importancia de que Europa tenga una única voz, ya que, desde su punto de vista, «las negociaciones bilaterales no ayudan; Europa tiene que actuar unida».
El acceso al dato
Más allá de la batalla comercial con China, la eurodiputada también tuvo palabras para hablar de los datos generados por los vehículos conectados, que calificó como «oro». Y es que como señalan los expertos del sector, quien tenga los datos tendrá el negocio, y de ahí que las asociaciones de la posventa independiente estén batallando en Bruselas para conseguir una normativa que regule y liberalice el acceso a dichos datos. Que los propietarios de los vehículos sean los dueños de los mismos y decidan que hacer con ellos, en suma.
A este respecto, Solís reconoció que la Comisión Europea tiene pendiente la elaboración de una norma específica para el automóvil, aunque sin dar muchos más detalles.



