En los últimos años hemos visto un auge en el número de empresas y de recambios de economía circular que podemos encontrar en el mercado. De hecho, incluso fabricantes de primer equipo han pisado el acelerador para incrementar también su presencia en este nicho, bien con producto usado bien con remanufacturado. Y en los congresos ya se empieza a reservar espacios de debate para hablar del ‘recambio verde’, una denominación un tanto ambigua, pero da cobertura a una inmensa oferta de componentes no nuevos, incluyendo las piezas de desguace.
Pero ¿realmente tienen futuro estos componentes? Para dar una respuesta a esta pregunta vamos a poner el foco en el mercado que más ha apostado por este tipo de recambios, el francés, donde los talleres están obligados desde hace más de cinco años a proporcionar a los clientes un presupuesto con piezas nuevas y otro con equivalentes procedentes de la economía circular, excluyendo por razones obvias aquellos relacionados con la seguridad -como tren de rodaje, frenos y suspensión-.
Y luego están las aseguradoras, que han empezado también a apostar por estos componentes para rebajar la factura media de reparación, sobre todo en los vehículos más antiguos. Así las cosas, en el primer trimestre de 2025, casi uno de cada cinco informes periciales (19,6 %) en Francia ha incluido al menos una pieza reutilizada en las reparaciones tras un siniestro, especialmente en vehículos de más de cinco años, según la asociación de aseguradoras SRA.
Un crecimiento lineal
La tendencia al alza no es nueva, pero los últimos datos confirman que el empleo de piezas de economía circular sigue consolidándose en el mercado francés. Durante los primeros tres meses de 2025, estas piezas han supuesto el 5,6 % de las referencias utilizadas en los talleres, frente al 5,3 % registrado en 2024 y el 3 % en 2020. En el caso de vehículos de más de cinco años, el porcentaje asciende al 7,7 %, lo que representa un aumento de 0,6 puntos en comparación con el año anterior.
Para la asociación, este incremento refleja un cambio en las prácticas tanto de los talleres como de los peritos, pero también el desarrollo de plataformas de distribución especializadas, la mejora en la trazabilidad y la calidad de las piezas. Y es que no sólo hay más y mejores fabricantes reconstruyendo componentes -y con procesos más profesionalizados-, sino que algunos de los programas informáticos que utilizan los talleres ya permiten presupuestar una reparación utilizando ‘recambio verde’. Y eso, lógicamente, allana el camino.
Un dato relevante del informe es que aunque son los vehículos más antiguos los que más componentes reutilizados montan, el aumento es particularmente notable en los vehículos más recientes, lo que sugiere que los usuarios comienzan a superar el prejuicio de utilizar componentes reciclados en coches nuevos. Es decir, ya no hablamos únicamente de ahorro económico, sino también de conciencia medioambiental, de lo que también se empieza a hablar en los congresos de nuestro sector junto a tendencias como el coche compatido o el vehículo por suscripción. Un cambio de mentalidad que hay que seguir de cerca…
¿Un ejemplo para España?
Francia ha logrado en estos últimos años estructurar su red de distribución de piezas reutilizadas, lo que ha impulsado su uso incluso en contextos de reparación complejos, como colisiones. Aunque en España la penetración aún es menor, el camino francés demuestra que el impulso de las piezas reutilizadas no sólo depende de la disponibilidad, sino también de la aceptación cultural y de las imposiciones administrativas, algo que no podemos descartar a corto o medio plazo, no sólo en España, sino en todo el contexto de la Unión Europea.



