Valencia y la DANA que la azotó el pasado 29 de octubre continúan generando titulares en el día a día español. ¿Y cómo no? Si las cicatrices que la furia del agua dejó en los municipios afectados aún son visibles.
Cicatrices que también están instaladas en nuestro sector, en los dueños y trabajadores de los negocios de la posventa afectados. A ellos quisimos darles voz a través de nuestras páginas y Valencia fue protagonista del número 107 de nuestra revista -con el que celebramos nuestro 25º aniversario-. Pero no por su tragedia, sino por la resiliencia de los recambistas valencianos que, con mucho trabajo y la ayuda de los suyos, han puesto en pie nuevamente sus negocios.
Por: Carlos G. Pozo
Al llegar a Valencia, la situación es paradójica. En la capital, todo transcurre con normalidad, si no fuera por un tráfico más complicado de lo habitual. Sin embargo, a solo diez minutos de allí, aún se percibe el caos vivido, con imágenes que semanas después siguen siendo propias de una guerra. Caminando por la ciudad, el barro delata a los que vienen de las zonas más afectadas, un fango característico que persiste por todas partes. El ‘tsunami’, porque fue más que una inundación, impactó a muchas empresas de distribución de recambios, que ahora, en el mejor de los casos, empiezan a salir adelante. Como periodistas, teníamos que estar allí para contarlo.
La Ruta
Paco Aznar, representante alicantino que cubre también Valencia, Murcia, Castellón, Cuenca o Albacete, fue nuestro nexo necesario para llegar a la zona afectada. Y no solo por su contacto con los recambistas, sino por su conocimiento profundo del terreno y su experiencia visitando frecuentemente estas empresas. Junto a él, recorrimos GrupAuto, AD Vilber, Auto Recambios Francisco Cerdá (Serca), Suvima (GAUIb) y Recambios Colón (Serca), y más tarde, hablamos con Carlos Herreros, propietario de García Argüelles, socio de Dipart con sede en Paiporta.
A lo largo del día, también visitamos polígonos como Industriales Valencia (Paiporta), AAG (Lausan, también en Paiporta), Carva, que ha sufrido especialmente, y lo que queda de Cecauto, cerca de Vilber al sur de la ciudad.
En cada trayecto, las escenas que observábamos presagiaban que lo que viviríamos sería emocionalmente duro. La gente seguía tocada.
El Apoyo Recibido
Nuestro objetivo era pisar el terreno por vocación y compromiso con el oficio, pero también para asegurar que el sector no olvide lo que sucedió, para que los afectados puedan recuperar el pulso de sus empresas y restaurar su ánimo. Queríamos estar allí, transmitir nuestro interés y cercanía en unas circunstancias tan duras.
Nos sorprendió que al preguntar por el apoyo recibido, no todas las respuestas fueron contundentes. Entre los socios de grupo y las centrales, la respuesta era generalmente positiva, aunque con algunas diferencias en los procedimientos. Juan Tamarit (Recambios Colón, Serca) destacaba cómo todos en su red se pusieron a su disposición desde el primer momento, incluso ofreciendo soluciones económicas para salir adelante. En AD Parts, Manuel Belenguer (AD Vilber) relataba cómo se organizaron rápidamente para hacer donaciones que están siendo canalizadas para ayudar a los talleres clientes en su reestructuración. “La respuesta no pudo ser mejor. Nos hemos sentido realmente muy arropados por el grupo”, nos comentó con emoción.
Vicente Giménez ‘Tato’ de Suvima (GAUIb) mencionaba el apoyo de Voltamper, un socio cercano de GAUIb, que les envió material que en Valencia era imposible encontrar al principio: “Nos hicieron llegar palas, botas, mascarillas…”, relató.
Por otro lado, cuando se les preguntó por el apoyo de los proveedores, la respuesta no fue tan unánime. “Unos mejor, otros peor”, afirmaba Juan Tamarit. Las empresas con centros de decisión en España mostraron mayor compromiso, mientras que, en las multinacionales, a veces parecía necesario pasar varios filtros antes de recibir una respuesta. “A veces, en las multinacionales, hay que pasar muchos filtros”, explicó Tamarit con cierta resignación. En este contexto, la situación refleja una contradicción, pues pocas ocasiones como esta son mejores para que las empresas demuestren cuánto de real es su compromiso con los colaboradores.
«Se sabe si eres valenciano por los callos en las manos»
El cansancio y la tristeza se reflejaban en los ojos de todos los que pudimos visitar. La adrenalina, que a veces provenía del horror vivido y en otras ocasiones del deseo de superar la adversidad, les ayudaba a afrontar el trabajo posterior a la catástrofe. Sin embargo, el agotamiento físico y emocional se notaba. Los ojos de los empresarios valencianos hablaban por sí mismos cuando no rompían en lágrimas al recordar lo sucedido.
Lo que más les emocionaba era hablar de sus equipos. La respuesta de sus empleados fue ejemplar: “Hemos trabajado codo a codo durante muchos días en jornadas maratonianas, achicando agua, sacando barro… Todos juntos. Al principio no había electricidad, así que aprovechábamos desde el primer rayo de luz por la mañana hasta el último por la noche”, decía ‘Tato’ Giménez (Suvima, GAUIb). Lo mismo compartía Manuel Belenguer (AD Vilber): “Se sabe si eres valenciano por los callos en las manos”, expresó, mostrando sus manos.
Enrique Almendros también se mostró agradecido: “La respuesta del equipo ha sido fenomenal, todo el mundo se ha volcado. Hay que darles las gracias.”
«La normalidad se irá restableciendo»
La magnitud de las pérdidas materiales era impactante. Sorprendía ver el material inutilizado, amontonado en zonas que antes servían de aparcamiento para las furgonetas de reparto, algunas en naves alquiladas y otras aún en estanterías, con marcas que aún recordaban el nivel que alcanzó el agua el fatídico 29 de octubre.
Además, más allá del recambio, las pérdidas también incluyeron vehículos: “Hemos perdido un camión y treinta y tres furgonetas de reparto… Vehículos que, en algunos casos, aún no sabemos dónde están”, decía Paco Alapont (Recambios Colón).
A pesar de la adversidad, todos estaban convencidos de que no solo ellos, sino la mayoría de sus clientes, saldrán adelante. Juan Tamarit (Recambios Colón) lo resumió perfectamente: “Las pérdidas económicas están ahí, pero las asumiremos. Las empresas seguirán adelante. Respecto al negocio, volverá. Muchos coches irán al desguace, pero se reemplazarán por otros que habrá que reparar. Este es un sector fuerte y estable, poco a poco, la normalidad se irá restableciendo.”



