Dipart celebra en 2024 sus quince años de existencia. Y para hacerlo, algunos de los más importantes profesionales, aquellos que de algún modo han marcado su trayectoria, protagonizarán en AUTOPOS una serie de entrevistas a lo largo de todo el año. Serán quince, como los quince años de Dipart. Un espacio que, como no podía ser de otra manera, estrena Fernando Riesco, alma máter y director general del grupo.
Tuviste claro que Dipart tenía que ser una empresa más que un grupo… ¿Te costó que esa idea calara entre los socios?
En principio sí costó. Les sonaba extraño. Lo asumieron como concepto, pero les costó entender lo que significaba realmente funcionar todos como una sola empresa.
¿Por qué crees que decidieron confiar en ti y en el proyecto?
Sobre todo fue una cuestión de necesidad. Sabían que había que cambiar el funcionamiento del grupo pero sus ideas eran más bien continuistas. Diría que al principio confiaron más en la persona que en el propio proyecto. Mi trayectoria, mi experiencia como Country Manager en Tenneco, y el hecho de que precisamente por esa experiencia ya nos conociéramos, contribuyeron a que apostaran por mí. Especialmente José Luis Fernández (Repuestos Posada), que fue mi principal valedor.
El mercado, ¿lo entendió? ¿Qué respuesta recibisteis por parte de los proveedores?
Cuando llegas, al principio el mercado te ve como uno más. Sin embargo, cuando comienzan a ver que los planes que les vas presentando se cumplen es cuando se incrementa la confianza.
Dipart siempre ha tenido como objetivo mantener una solidez financiera. Para conseguirlo tratamos de trabajar con fabricantes de primeras marcas, porque eso ayuda a que el cliente te perciba como un valor seguro. Siempre he dicho que sin los proveedores no somos nadie, y desde luego en Dipart la apuesta por el fabricante de calidad siempre ha sido clara. Los proveedores entendieron que el concepto funcionaba, y la idea de tener una facturación centralizada fue un punto claramente diferencial. También fue clave la creación de DP Service, con la que ofrecemos servicios de asesoramiento técnico y formación para talleres.
Querías que Dipart fuera una empresa y el tiempo te ha dado la razón…
Hubo quien lo vio claro desde el principio y otros en cambio tal vez no tanto. Sin embargo, los importante es que todos siguieron el camino que les marcamos. Si hubo dudas, fueron minoritarias y a mí nunca me las trasladaron. Diría que fue un camino suave.
¿Qué reticencias -resistencias en el mercado- encontrasteis al inicio?
Cuando te presentas al sector al principio las reticencias suelen ser pocas. Se te ve con una cierta indiferencia porque no eres una amenaza. Ahora bien, cuando el proyecto de Dipart comenzó a ser una realidad en el mercado sí comenzaron a haber presiones por parte de la distribución.
Cuando te llamaron del extinto Biguisur… ¿Qué te proponen, qué te piden, qué te cuentan los propios socios?
Una parte de los miembros de Biguisur estuvieron cerca de dos años tratando de encontrar a la persona adecuada. Me lo pensé mucho, y siempre les decía que para hacer lo mismo que estaban haciendo -y que les había llevado a la situación en la que estaban entonces- no tenía sentido cambiar. Les dejé claro que sólo daría el salto si estaban dispuestos a hacer algo distinto. Hoy me siento orgulloso porque creo que es el mejor paso que he dado en mi carrera profesional. Siempre me han dado la libertad y el apoyo para hacer lo que consideraba adecuado.
¿Qué te encontraste cuando ya comienzas a conocer el grupo?
No me encontré nada. Literalmente. A todos los niveles, Biguisur era un lastre del que había que deshacerse. No fue sencillo cerrar ese episodio, pero era necesario.
¿Y qué sensaciones tuviste? ¿Miedo? ¿Vértigo?
Nunca tuve nada de miedo. Al contrario, la única dificultad radicaba en convencer a la gente de que el proyecto merecía la pena. Una vez conseguido, aquí tenemos el resultado.
¿Qué es lo que más ha costado que se entienda de la propuesta de Dipart?
Sin duda, que la cesión de las compras estuviera centralizada. Convencer a los socios de que, al contrario de lo que creían, las negociaciones paralelas eran negativas para mejorar sus objetivos. Para ello, tuve que hacerles entender que, en la búsqueda de objetivos comunes, todos tenían que aportar y, aún más importante, tenían que llegar a confiar en que el resto cumpliría con su parte.
¿Qué no volverías a repetir (respecto a decisiones tomadas o no tomadas)?
No hay nada que no volviera a hacer. Tal vez algo habría hecho distinto es haber dado el paso de proveedor a distribuidor antes de lo que lo hice. Cuando tenía 30 años mi gran ambición era desarrollar mi carrera en una gran multinacional, no veía otra cosa, y tal vez no aproveché otras oportunidades.
¿Qué sin embargo volverías a repetir con los ojos cerrados?
Pues precisamente aprovechar esta oportunidad. Esa carrera que había construido me permitió optar a dirigir este proyecto del que me siento tan orgulloso.
¿De qué te sientes más orgulloso después de estos quince años?
Me siento orgulloso del equipo, de su capacidad de trabajo, de su implicación y lealtad, de su empuje. Y por supuesto de los socios miembros de Dipart, porque sin ellos esto habría sido imposible.
Si alguien te hubiera dicho lo que sería Dipart quince años después…
Le diría que deberíamos haber llegado más lejos. Está claro que hemos conseguido que la idea que teníamos, el concepto Dipart, haya funcionado, pero uno siempre quiere más.
Si tuvieras que dar las gracias a alguien…
A todos los miembros del equipo.



