El canal de redes sociales ‘A Pie de Taller’ nacía hace apenas dos años y medio como una fórmula de reinventarnos -una más de todas las que llevamos a cabo en MVPress-. Con el auge de las redes sociales, en La Comunidad del Taller entendíamos que en estos nuevos canales había un público que demandaba un nuevo lenguaje, una nueva forma de hacer las cosas, pero que en definitiva eran también profesionales ávidos de consumir contenidos relacionados con su trabajo. Y siendo así, pensamos cómo trasladar la experiencia de nuestra editorial a este nuevo soporte. No fue tarea sencilla, porque significaba mudar de algún modo nuestra piel de periodistas tradicionales -multimedia, sí, pero no en redes- para entender qué demandaban nuestros ‘lectores’ potenciales en estas plataformas. Era un salto al vacío, caminar hacia lo desconocido…
El hecho de que surgieran algunas figuras en redes sociales que con sus mensajes desprestigiaran a un colectivo como el taller, tan mermado ya en su imagen, nos hizo si cabe tomar aún mayor determinación en nuestro objetivo. El mensaje predominante en redes respecto a nuestro sector no podía ser precisamente aquel contra el que siempre hemos luchado.
Y es que esa imagen que se transmitía no es la que yo llevo viviendo toda mi vida, en mi casa, con el taller familiar que mis padres pusieron en marcha hace ya treinta años, ni lo que veo en los que están a su alrededor, ni en la mayoría de los que he podido conocer en estos años como periodista en La Comunidad del Taller.
Sin perder nunca de vista nuestra razón de ser: aportar valor al sector desde el compromiso con nuestro mercado -que a mí y a mi familia nos ha dado, y nos sigue dando, tanto-, inventamos una fórmula para tratar de devolver al sector el prestigio que tiene y que le merece ser reconocido.
Y lo hicimos con el objetivo de llegar al profesional, porque sabíamos que generando ese orgullo de pertenencia entre nosotros creceríamos también en la imagen que después perciben de nosotros los usuarios. Queríamos ser una herramienta al servicio de nuestro mercado.
Con todo esto en la cabeza nos pusimos en marcha con ‘A Pie de Taller’: un proyecto de MVPress que por primera vez se desarrollaría fuera de las paredes de la redacción: en el taller de mis padres, en el de nuestra familia -qué orgullo-, conmigo y con mi padre delante de las cámaras y con mi madre detrás, grabando.
Y nos lo tomamos como nos lo tomamos todo en nuestra familia: al cien por cien, porque no sabemos, ni queremos, hacer nunca nada a medias. Era un reto grandísimo, y una enorme responsabilidad… Y Fuimos a por ello.
Dos años después, Motortec
Y el resultado de todo ello pudimos verlo en Motortec. Y hablo de un resultado que va mucho más allá de las cifras. Porque sí, en este tiempo el canal ya ha superado el medio millón de seguidores y ha sido capaz de lograr una tasa de interacción con sus contenidos difícil de igualar. Pero incluso los números no son nada en comparación con todo lo que vivimos en la feria…
Lo que ocurrió en Motortec me sorprendió -y hablo también en nombre de mi padre-. Porque no fueron cuatro días de feria, no fueron sólo cuatro días de duro trabajo, fueron, sobre todo, días de mucho, mucho cariño. Un cariño del que me siento profundamente agradecida… y por qué no decirlo, también en deuda. Nunca imaginé vivir lo que vivimos, ni que lo que hacíamos en ‘A Pie de Taller’ fuera percibido de esa manera. Fue tan brutal que difícilmente puedo explicarlo con palabras.
Desde sus comienzos, ‘A Pie de Taller’ ha tratado de dar voz a los problemas reales del taller, a lo que se vive dentro. A lo que cuesta sacar cada negocio adelante. Siempre lo hemos hecho porque creemos en el taller y nos sentimos orgullosos de pertenecer a este mercado.
Y lo que vimos en Motortec en cada abrazo, en cada apretón de manos, en cada profesional que nos pedía una foto o que agotados de andar por la feria dedicaban unos minutos de su tiempo a hablar con nosotros, me emocionó, pero me permitió sacar una conclusión: el taller es un sector necesitado de cariño.
Necesitado de reconocimiento, de una mirada más justa, de que nos pongamos en su lugar, de que se entiendan sus problemas, de que se valore el esfuerzo que hay detrás de cada reparación. Que se ponga en valor su profesionalidad, que se respete su trabajo. Es un sector que vive con pasión lo que hace y que valora profundamente que se les dignifique, porque están faltos de ese reconocimiento que en realidad merecen.
‘A Pie de Taller’ ha conseguido generar en ellos ese sentimiento y no podemos estar más orgullosos por ello. Por eso, lo vivido en Motortec ha sido muy emocionante. Saber que talleres de toda España veían nuestros vídeos y se sentían identificados, que valoraban tanto y tan bien nuestro trabajo, que agradecían tanto lo que hacemos… simplemente, sin palabras.
Y no lo digo desde el ego, sino con humildad, emoción, gratitud y orgullo. Volví de Motortec tremendamente agradecida, con la certeza de que vamos por el buen camino, de que lo que hacemos tiene sentido.
Pero, sobre todo, volví en deuda con el sector… y con un compromiso todavía más fuerte con el taller. Este es un sector por el que merece la pena seguir trabajando.

![Autopos - [Vídeo] Montaje De Amortiguadores Delanteros En El Peugeot 407 3 [Vídeo] Montaje De Amortiguadores Delanteros En El Peugeot 407](https://autopos.es/wp-content/uploads/2025/05/video-kyb-amortiguadores-peugeot-407-75x75.jpg)

Me encanta tu trabajo tan profesional, y no solo en su comunidad pasa eso… aquí en Guatemala pasa también. Las personas no entienden que detrás de una reparación hay mucho trabajo. Me encantan tus vídeos y las explicaciones técnicas. Saludos, un abrazo y éxitos en todo.
Mi más sinceras felicitaciones Lara!, y por supuesto también para tus padres. Detrás de cada vídeo hay mucho trabajo y dedicación. Sólo puedo pediros que continuéis desarrollando este proyecto y que evolucione lo máximo posible.
Como bien dices, es un sector que necesita más cariño.
Enhorabuena!