Junio de 2005. Juan Lanaja tenía 32 años cuando decidió saltar al vacío. Dejaba un buen trabajo para iniciar un proyecto que, visto con la perspectiva que dan dos décadas, fue mucho más que una aventura empresarial: fue la creación de una cultura, de un equipo, de una forma de entender el negocio del recambio. “Fueron años de vértigo —recuerda—, pero también de una ilusión tremenda. Teníamos ganas, ambición y las ideas muy claras”.
Todo empezó en un cuarto de su propia casa. Ocho metros cuadrados que hoy suenan casi a mito fundacional, pero que entonces eran simplemente el espacio disponible para arrancar. “No había nada detrás de esa puerta, solo aire y una estrategia. Pero fue la base de lo que somos hoy”, explica Lanaja. Dos años más tarde llegaría el primer almacén, de mil metros cuadrados, con una sola marca: febi bilstein. Poco después, el salto a la tecnología. En 2008, cuando la digitalización apenas era una palabra de moda, el equipo de Zaragoza ya gestionaba pedidos online a través de su propia FEBI Web y empezaba a tomar decisiones basadas en datos con un sistema de Business Intelligence pionero para la época.
“Lo hicimos todo con nuestras propias manos. Éramos cinco o seis personas y nos vinieron a ayudar compañeros desde Alemania. Llenamos las estanterías nosotros mismos. Fueron días de trabajo y también de mucha ilusión”, recuerda Lanaja con una sonrisa.
El punto de inflexión: Blueprint y la diversificación
La historia de Bilstein Group España no se entiende sin 2011. Ese año, el grupo alemán adquirió Blueprint, una empresa británica especializada en recambio para vehículo asiático. “Fue una decisión valiente, la mejor que pudo tomar la séptima generación de Bilstein”, asegura Lanaja. España fue uno de los primeros países en integrar las dos estructuras, y aquello no fue fácil: “La fusión duró de 2012 a finales de 2015. Fueron años complicados, sin duda los más difíciles de mi trayectoria profesional”.
Pero el resultado valió la pena. A partir de entonces, el grupo operaría bajo tres marcas —febi, SWAG y Blueprint— y en España la filial empezaría a pensar en grande. “Think big”, resume Lanaja. Ese fue el espíritu con el que abordaron la mudanza más simbólica de su historia: de un almacén de 1.000 metros cuadrados a un nuevo centro logístico de 27.000 en el polígono de Malpica, en Zaragoza, con 9.000 dedicados al almacén. “Fue un cambio enorme. Nos dimensionamos para el presente y el futuro. Fue, sin duda, uno de los hitos más importantes de estos 20 años”.
Pioneros en automatización
Aquel crecimiento vino acompañado de una apuesta por la eficiencia. Bilstein Group España fue la primera filial del grupo en implantar un sistema de automatización del almacén distinto al utilizado en Alemania. “Fue un proyecto pionero”, recuerda Lanaja. “Una apuesta por un sistema desconocido también para nuestra central, pero que hoy se ha demostrado clave. Nos permite ser más rápidos, más precisos y más profesionales”.
Gracias a esa evolución tecnológica, Zaragoza alberga hoy el mayor stock de recambio del mercado, con más de 55.000 referencias activas entre las tres marcas del grupo. “Tener espacio suficiente para seguir estocando producto era esencial. Lo que hemos conseguido nos permite afrontar los retos de los próximos años con garantías”.
Las personas, en el centro
Pero Lanaja insiste: el éxito no se mide solo en cifras. “Los negocios están para dar resultados, sí, pero las personas son lo más importante. En eso no tengo ninguna duda”. Lo dice con emoción. En 2022, Bilstein Group España fue reconocida con el Premio del Clúster de Automoción de Aragón por su gestión del talento y su cultura corporativa. “Recibirlo de la mano del presidente de la comunidad fue muy especial. Pero más allá del premio, lo que me emociona es el ambiente de trabajo que tenemos. Esa es la verdadera clave del éxito empresarial”.
Cuidar a las personas —propias y ajenas— es una constante en su discurso. “Un negocio sin clientes no es negocio”, afirma. “Apostamos por todos y cada uno de ellos, desde los grandes distribuidores hasta las tiendas más pequeñas. Todos son igual de importantes”. Por eso, abrir las puertas del centro logístico y recibir a clientes y colaboradores es algo que disfruta especialmente: “Nos encanta compartir lo que somos y lo que hemos aprendido en estos 20 años. Construimos juntos el camino para que el recambio llegue de la mejor manera al taller, que es el cliente final”.
Veinte años después
Cuando se le pregunta qué siente al mirar atrás, Lanaja no duda: “Ha merecido la pena. Fue un salto al vacío, pero ha valido cada minuto. Muchísimo trabajo, muchísima dedicación… y mucha diversión”. Y, sobre todo, la sensación de que el proyecto aún no ha terminado: “Todavía hay mucho por hacer. Seguimos con la misma ambición, con la misma estrategia: trabajar duro, disfrutar y evolucionar. Nos adaptamos como nadie. Estamos preparados para los tiempos que vienen”.
Veinte años después, Bilstein Group España celebra mucho más que un aniversario. Celebra una historia de esfuerzo, visión y personas. Y aquel pequeño cuarto de ocho metros cuadrados, el que un día fue almacén y oficina, sigue siendo símbolo de algo más grande: la convicción de que los grandes proyectos empiezan siempre con una idea… y con ganas de hacerla realidad.

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