Hace un mes y medio publicábamos en AUTOPOS los planes de reestructuración de Volkswagen para los próximos años, que preveían el despido de hasta 100.000 trabajadores en todo el mundo de aquí a 2030, la mitad de ellos en Alemania. Pero esa cifra podría verse ahora superada.
Y es que el CEO de grupo alemán, Oliver Blume, celebraba ayer un encuentro en la sede de la compañía en Wolfsburgo, donde presentó, junto al responsable de la marca Volkswagen, Thomas Schäfer, los planes de la compañía para reducir costes y recuperar competitividad. Y el mensaje no dejó buen sabor de boca a los 10.000 trabajadores presentes en la reunión -que abuchearon al propio Blume-, ya que todo parece indicar que los ajustes realizados hasta ahora no son suficientes.
Blume defendió la necesidad de seguir reduciendo costes ante la presión de los fabricantes chinos, la sobrecapacidad de las plantas europeas y el impacto de los aranceles estadounidenses. Según explicó, los actuales márgenes del grupo, situados en torno al 3,8%, no permiten financiar las inversiones necesarias para afrontar la transformación de la industria.
El objetivo de Volkswagen es elevar esa rentabilidad hasta el 9%, una meta que los representantes de los trabajadores consideran difícilmente alcanzable con los planteamientos actuales.
Hasta 140.000 empleos en riesgo
El conflicto se produce mientras los sindicatos alertan de que hasta 140.000 puestos de trabajo podrían verse afectados por los planes de ajuste. Esta cifra incluiría los aproximadamente 50.000 empleos cuya reducción ya se ha pactado en Alemania, otros 50.000 puestos que la dirección considera necesario eliminar a nivel mundial y cerca de 40.000 trabajadores empleados en cuatro plantas alemanas cuyo futuro a largo plazo sigue sin estar asegurado.
La situación es especialmente delicada en las fábricas de Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm. Volkswagen reconoce que, por el momento, no tiene garantizada una asignación de producción competitiva para estos centros durante la próxima década.
La compañía se ha dado entre seis y doce meses para encontrar alternativas que permitan asegurar el futuro de todas sus plantas. El cierre de una fábrica sería, según Blume, la última opción y también la más costosa. Entre las posibilidades que se han planteado figura la colaboración con empresas del sector de defensa, algo que ya están explorando también en España los proveedores de componentes integrados en Sernauto -sin olvidar el fichaje de Josep Maria Recasens como CEO de Indra– o el traslado a Europa de la producción de algunos modelos destinados inicialmente al mercado chino.
Los trabajadores, en pie de guerra
La reacción de la plantilla evidencia la profundidad del conflicto. La presidenta del comité de empresa de Volkswagen, Daniela Cavallo, ha defendido que las fábricas alemanas son una parte esencial del grupo y reiteró su rechazo a cualquier cierre. Cavallo también cuestionó la gestión de la dirección y aseguró que la confianza de los trabajadores en el consejo ejecutivo, y especialmente en Oliver Blume, se ha deteriorado.
El sindicato IG Metall mantiene igualmente una posición muy crítica con el plan de la compañía. Su presidenta, Christiane Benner, ha cuestionado abiertamente la estrategia de recortes y el objetivo de alcanzar un margen del 9%, mientras que representantes sindicales han advertido de que la plantilla podría recurrir a la huelga si Volkswagen sigue adelante con sus planes sin modificaciones.
Los representantes de los trabajadores sostienen que los empleados no deberían asumir las consecuencias de errores estratégicos acumulados durante los últimos años, especialmente en ámbitos como el desarrollo de software, la estrategia de electrificación y la evolución del negocio en China.
Un problema de costes y exceso de capacidad
Volkswagen afronta una combinación de problemas que está afectando directamente a su rentabilidad. El deterioro de las ventas en China, los elevados costes de producción en Alemania y una capacidad industrial superior a la demanda están obligando al grupo a revisar su estructura. La dirección estima que Volkswagen soporta una desventaja de costes cercana al 30% respecto a algunos de sus competidores y que debe eliminar al menos 10.000 millones de euros en costes estructurales.
Entre las medidas en estudio figura la reducción de unas 500.000 unidades de capacidad de producción anual en Europa, además de recortes en la estructura directiva y una simplificación de la gama de modelos y de las diferentes versiones y equipamientos disponibles.
El proceso de transformación de Volkswagen se ha convertido así en una de las principales pruebas para Oliver Blume desde que asumió la dirección del grupo. Su plan necesita, sin embargo, el respaldo de los representantes de los trabajadores y del Estado de Baja Sajonia, que cuenta con capacidad para bloquear determinadas decisiones estratégicas dentro del grupo.
La próxima cita será el 4 de septiembre, cuando el consejo de supervisión volverá a abordar los planes de reestructuración después de que en su última reunión, celebrada en julio, no se alcanzara un acuerdo. Los representantes de los trabajadores y el Gobierno de Baja Sajonia preparan sus propias propuestas para la transformación de Volkswagen.
La presión sobre la dirección aumenta además desde otros accionistas. Porsche SE, el holding controlado por las familias Porsche y Piëch y principal accionista de Volkswagen, ha reclamado una actuación más rápida y considera que el grupo se encuentra ante un momento decisivo.
El reto para Blume será ahora encontrar un punto de equilibrio entre la necesidad de reducir costes y la resistencia de unos trabajadores que ya han dejado claro en Wolfsburgo que no aceptarán sin oposición nuevos recortes ni el posible cierre de fábricas.



![Autopos - [Vídeo] Diagnosis Y Reparación De Una Fuga En El Aire Acondicionado De Un Renault Scenic Ii 4 [Vídeo] Diagnosis Y Reparación De Una Fuga En El Aire Acondicionado De Un Renault Scenic Ii](https://autopos.es/wp-content/uploads/2026/08/video-nrf-aire-acondicionado-renault-scenic-ii-75x75.jpg)