
Así arranca un artículo publicado hace unos días en la revista Autofácil, del que enseguida se hizo eco Norauto. Es decir, desde el principio queda claro que se va a hablar de productos falsos. Pero el titular habla de recambios piratas. Al final del texto, por si no fuera poco mezclar piezas con neumáticos y gasolina o hasta con servicios ilegales de taxi, «el consejo del experto» es el siguiente: “Producto o servicio pirata es todo aquello que se hace pasar por el original, sin autorización de éste. En las piezas del automóvil o neumáticos se llama falsificación y se considera un delito penal castigado hasta con cuatro años de cárcel y una multa… El uso de productos pirata no está penado, sólo su venta y fabricación”. Guarda siempre el ticket… por si te han ‘colado’ algo pirata y recuerda: los productos originales llevan la homologación de la UE -siglas CE y números como E9 o E11-«.
¿Esto qué significa? ¿Que un pieza que sustituya a otra sin ser la que venía de origen en el coche está tratando de «hacerse pasar por el original»? Utilizar el concepto «producto pirata» como sinónimo de «producto falsificado» es un error y algo que puede perjudicar seriamente al mercado multimarca, porque confunde al usuario. Y es lo que hacen mensajes como el de Ana María Amador, abogado de CEA, a pesar de que hace veinticinco años que esa confusión está superada. Y la poca claridad en los mensajes al usuario puede resultar contraproducente, como opinan algunos en relación con la reciente campaña contra el «recambio letal».


