Desde que la UE aprobara la prohibición de vender vehículos de combustión interna más allá de 2035 -aunque la norma se podría flexibilidad-, esa fecha está marcada en rojo en el calendario de las empresas de posventa. Y es que los vehículos eléctricos podrían reducir de manera drástica los ingresos en el taller -y en toda la cadena- por la eliminación de componentes y operaciones de mantenimiento y reparación, principalmente relacionados con el motor y el sistema de escape. Pero ¿y si lejos de entrar en declive nuestro sector facturara dentro de diez años mucho más que ahora?
A pesar de estos temores -fundamentados, por otra parte-, las previsiones más recientes de la industria dibujan un horizonte radicalmente distinto al de un sector en decadencia. Porque lejos de contraerse, la posventa europea se prepara para una era de expansión sin precedentes donde la complejidad técnica y la longevidad de los vehículos actuales actuarán como los verdaderos motores de una rentabilidad renovada. Así lo ponen de manifiesto informes realizados por consultoras como Future Market Insights o Boston Consulting Group. Y de ello hablamos…
Envejecimiento… y nuevas oportunidades
La base de esta resiliencia se apoya en cifras macroeconómicas sólidas validadas por las principales consultoras estratégicas. Según el último informe de Future Market Insights (FMI), el mercado global de servicios de reparación y mantenimiento de automóviles experimentará un crecimiento masivo, pasando de una valoración de 1,03 billones de dólares en 2025 a alcanzar los 2,07 billones en el año 2035 -lógicamente, serán los mercados asiáticos los que experimentarán el mayor crecimiento-.
Pero este incremento anual compuesto del 7,2% también encontrará oportunidades en Europa, donde la prohibición de vender motores térmicos más allá de 2035 no significará, ni mucho menos, su desaparición de las carreteras. Los datos de Boston Consulting Group (BCG) subrayan que, para esa fecha, el 65% del parque móvil europeo tendrá más de ocho años de antigüedad, lo que garantizará una carga de trabajo constante en mecánica convencional para las próximas dos décadas.
Y aunque no ofrece datos concretos para España, si tenemos en cuenta que el parque español supera la antigüedad media europea en unos dos años, lo lógico sería que la edad de nuestro parque se situara ligeramente por encima de los diez años en 2035, una antigüedad perfecta para la posventa independiente.
La transformación del modelo de negocio vendrá marcada por un cambio en la naturaleza del gasto. Si bien es cierto que el vehículo eléctrico puro (BEV) puede generar un volumen menor de intervenciones directas -hasta un 40% menos según estimaciones de la patronal europea Figiefa-, el valor tecnológico de cada entrada al taller compensará con creces esta caída. La proliferación de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS, convertirá operaciones rutinarias en intervenciones de alta precisión, según estos estudios. Cualquier reparación de carrocería o sustitución de lunas en 2035 exigirá protocolos de recalibración de sensores y cámaras que elevarán el ticket medio de la factura, transformando al mecánico en un especialista en software y diagnosis de datos.
› Proyección de mercado y evolución del parque (2025 vs. 2035)
| Indicador de mercado | Estimación 2025 | Proyección 2035 | Variación |
| Valor mercado global de reparación | 1,03 billones de dólares | 2,07 billones de dólares | +101% |
| Edad media del parque (Europa) | 12,3 años | 15,5 años | +26% |
| Vehículos >8 años (Europa) | 60% | 65% | +5% |
| Ingresos por software/ADAS | 12% del ticket | 38% del ticket | +216% |
| Mantenimiento mecánico tradicional | 100% (Base) | 60% (Volumen) | -40% |
| Fuente: elaboración propia a partir de datos de FMI, BCG, Figiefa y ACEA |
Este nuevo paradigma también abre puertas a líneas de ingresos hoy incipientes pero que serán fundamentales en la Europa de mediados de la próxima década. La certificación del estado de salud de las baterías para el mercado de ocasión y la gestión de la economía circular, impulsada por las normativas de sostenibilidad de la Comisión Europea, situarán al taller como una pieza clave en el reciclaje y la remanufactura de componentes electrónicos.
La única incertidumbre real no reside tanto en la tecnología del motor, sino en el marco regulatorio del acceso a la información. Como advierte Figiefa -la Ancera del continente-,la defensa de un ecosistema de datos abierto será vital para evitar un sobrecoste de 36.000 millones de euros a los consumidores y asegurar que la posventa independiente pueda capturar su parte de este mercado.
Los ADAS serán el salvavidas
La arquitectura del ingreso en el taller europeo sufrirá una mutación profunda. Según los datos de Future Market Insights, mientras que el mantenimiento mecánico tradicional presenta una ligera tendencia a la baja en volumen (con una caída anual estimada del 2,8%), los servicios asociados a la electrónica y el software dispararán su valor con tasas de crecimiento superiores al 9% anual. El dato más revelador es el auge de los sistemas de seguridad activa (ADAS), cuya relevancia en la factura final crecerá a un ritmo del 12,4% cada año hasta 2035. Esto confirma que el negocio no se reducirá, sino que se desplazará, convirtiendo al taller en un centro de gestión de software y calibración de sensores -el valor de la hora tecnológica compensará con creces la menor frecuencia de las intervenciones mecánicas-.
Asimismo, los informes de Boston Consulting Group (BCG) confirman que los componentes de chasis, incluyendo neumáticos y sistemas de suspensión, mantendrán una tasa de crecimiento positiva del 4,2% anual. Este fenómeno se explica por la naturaleza del vehículo eléctrico medio en Europa, cuyo peso supera al de combustión en una horquilla de entre 300 y 500 kilogramos debido a las baterías. Este exceso de masa, sumado al par motor instantáneo de los propulsores eléctricos, acelera el ciclo de reemplazo de los elementos de desgaste mecánico, compensando la menor frecuencia de mantenimiento de los motores térmicos.
Finalmente, la estabilidad del sector frente al desafío de 2035 reside en lo que los analistas denominan la «mecánica residual» del parque envejecido. Aunque el volumen de operaciones en motores de combustión presenta una tendencia a la baja, el informe de FMI aclara que esta caída no será abrupta ni total. Dado que el 65% del parque móvil europeo seguirá superando los ocho años de antigüedad bien entrada la próxima década, existiría una base de facturación «suelo» que sostendrá la actividad de los talleres multimarca durante muchos años.



