Recargar un coche eléctrico es más caro que repostar un diésel

Según se hace eco ElEconomista.es.

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Parece que la mirada, tras el anuncio del borrador de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, está puesta en el vehículo eléctrico. Como ya publicamos en autopos.es, el hecho de que el Gobierno esté estudiando obligar a las gasolineras a instalar puntos de recarga eléctrica de origen renovable ha levantado ampollas.

Según se hace eco ElEconomista.es, recargar un vehículo eléctrico con estos cargadores que el Gobierno quiere instalar en las estaciones de servicio cuesta el triple que repostar un automóvil diésel recorriendo la misma distancia. Viajar 100 kilómetros con un diésel que consuma siete litros cuesta cerca de ocho euros -14 euros si lo hacemos con uno gasolina- mientras que hacerlo con uno eléctrico cargado en una electrolinera cuesta 24 euros para que el negocio sea viable, se amortice la inversión y se alcance una rentabilidad del 6,5% al año. El coste sería todavía más elevado en un cargador con mayor potencia y mayor velocidad de carga.

Así, según un informe de la Real Academia de Ingeniería –supervisado por el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, antes de ocupar el cargo-, al no estar regulado el precio por recargar un vehículo eléctrico en una electrolinera, cada quien puede poner el precio que le parezca. Sin embargo, aseguran, una instalación de recarga nueva debe recibir una subvención a la inversión del 70%, además de tener otras ayudas para que su precio de venta se equipare al del gasóleo.

Las gasolineras reaccionan

Como ya adelantamos, la propuesta de Ley de Cambio Climático determina que las gasolineras con volumen de ventas que superen los cinco millones de litros de carburante anuales deberán instalar puntos de recarga eléctricos de 22 kW en un plazo máximo de 27 meses desde que se apruebe. De momento, esta medida influye de forma directa en cerca de 1.200 estaciones de servicio, a las que se añadirán un número desconocido todavía dependiendo de su cuota de mercado.

Al tratarse de una medida que afecta al sector de las gasolineras, éstas han respondido, representadas por la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), sentenciando que esos plazos “son absolutamente precipitados” y señalando que los puntos de recarga ya instalados “no son en absoluto viables” debido a la falta de demanda –actualmente circulan unos 10.000 automóviles eléctricos puros en España-.

A esta falta de demanda se le añade el hecho de que a no ser que haya muchas ayudas públicas, se hace imposible rentabilizar una electrolinera durante toda su vida útil, según los cálculos del informe ‘Propuestas para el fomento de la movilidad eléctrica: Barreras identificadas y medidas que se deberían adoptar’, elaborado por el Observatorio Energía e Innovación de Endesa de la Real Academia de Ingeniería.

¿Sale rentable el negocio de la recarga eléctrica?

Este informe se centra en analizar si el negocio de recarga eléctrica para un cargador de 22 kW –el elegido por el Gobierno- es viable, teniendo en cuenta que permite cargar dos automóviles a la vez en una o dos horas y que ya comienza a ser relativamente frecuente en los centros comerciales, según informa ElEconomista.es. Si se incluye el coste de todos los equipos y su instalación, la inversión se sitúa en unos 30.000 euros. Actualmente, en el mercado se barajan cifras que varían de los 20.000 a los 70.000 euros.

A esta inversión inicial en equipamiento se le suman los costes de explotación –energía eléctrica, mantenimiento, comunicaciones, etc.-, por lo que, se estima que serían unos 4.500 euros anuales, de los que el consumo de luz suma alrededor de 2.800 euros.

Según el medio digital, mediante la instalación se abastece una media de diez vehículos diarios -cantidad manejada por la normativa europea para implantar una infraestructura para los combustibles alternativos- que recargan unos 10 kW. Por tanto, la electrolinera tiene que vender cada kWh a un precio de 1,21 euros para poder obtener una rentabilidad del 6,5% mencionado al principio de la publicación. Como resultado, según señala el documento, ese coste es tres veces más caro que su homólogo diésel, de 0,4 euros por kWh, teniendo en cuenta que el litro de diésel cuesta 1,1 euros (actualmente se encuentra en 1,35 euros).

Necesidad de tarifas especiales para que salga rentable

La conclusión a la que se llega, según recoge ElEconomista.es, es que para que la recarga sea tan barata como el repostaje de diésel, la electrolinera debería ofrecer tarifas especiales –quedar eximida del término de potencia-, trasladar a la Administración costes de personal –que serían asumidos por los equipos municipales de alumbrado- y, además, tendría que cobrar una subvención del 67% del valor de la inversión inicial.

Por otro lado, si el vehículo eléctrico se carga con un punto doméstico –de seis a ocho horas de tiempo de recarga-, más la tarifa eléctrica supervalle, el coste es 20 veces menor que en la electrolinera (unos 0,012 euros por kilómetro).

Elring

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