La nueva estrategia de calidad de ATE se presenta como el eje con el que la marca premium de frenos quiere consolidar su liderazgo tecnológico en el mercado de recambios. Dirigida al entorno profesional de la posventa, esta apuesta integra experiencia, calidad de producto, amplitud de gama y servicios al taller en un mismo marco, con el objetivo de elevar el estándar de la frenada en vehículos clásicos, modernos y eléctricos.
La propuesta nace para poner en valor los factores que diferencian a ATE en un mercado de freno cada vez más exigente en términos de seguridad, rendimiento y sostenibilidad. Con más de 120 años de innovación acumulada, la compañía busca reforzar su imagen como referencia premium en soluciones de frenado, subrayando el valor añadido de sus desarrollos frente a otras propuestas de recambio.
Uno de los ejes del discurso es el origen y la fabricación: la marca destaca que sus productos se producen principalmente en Europa, bajo estrictos estándares técnicos, con procesos certificados por organismos internacionales y reconocidos mediante premios a la excelencia. Esta combinación de cumplimiento normativo, control de proceso y fiabilidad en el uso se sitúa en el centro de su posicionamiento.
Cuatro pilares para la posventa de freno
La hoja de ruta de calidad de ATE se estructura sobre cuatro pilares que la compañía identifica como claves para el mercado de recambios: experiencia, calidad, gama y servicio. En experiencia, recuerda una trayectoria que arranca en 1906 e incluye hitos como la introducción del primer sistema de frenos hidráulico en Europa o el desarrollo de soluciones electrohidráulicas brake-by-wire, tecnologías que hoy marcan la evolución hacia la movilidad del futuro.
En el ámbito de la calidad, la marca subraya que sus componentes cumplen o superan los estándares de equipo original (OEM), con rendimiento probado y producción en clave de sostenibilidad. Como proveedor integral, su gama cubre alrededor del 98% del parque europeo con pastillas, discos, líquidos de freno, componentes hidráulicos y electrónicos, además de soluciones específicas para vehículos clásicos y eléctricos.
En cuanto al servicio, ATE pone el foco en su red de más de 3.000 Centros de Freno certificados en todo el mundo, a los que proporciona formación especializada, soporte técnico, herramientas de diagnosis y servicios de marketing. Para el taller, esto se traduce en acompañamiento técnico y comercial para ofrecer un servicio de frenado de alto nivel.
Sostenibilidad y producto
La sostenibilidad se integra de forma transversal en esta estrategia, desde el uso de embalajes con certificación FSC hasta programas de pinzas remanufacturadas y líquidos de freno sin ésteres de ácido bórico. Estas medidas han sido reconocidas por el Instituto F.A.Z en Alemania y han contribuido a la concesión del Premio Alemán a la Innovación 2025 a la marca.
Entre las innovaciones destacadas figuran la línea ATE New Original y el líquido de frenos ATE SecuBrake, concebidos para mantener los estándares del equipo original y, al mismo tiempo, reducir el impacto medioambiental. Según la compañía, estos desarrollos ejemplifican su objetivo declarado: desarrollar la mejor tecnología de frenos del mundo, combinando seguridad, rendimiento y confianza en cada vehículo.
Todo ello se enmarca en la nueva etapa de AUMOVIO, compañía independiente que da continuidad al antiguo negocio Automotive de Continental tras su escisión en 2025. Con sede en Frankfurt y unas ventas de 19.600 millones de euros en 2024 en las áreas ahora integradas en la nueva empresa, AUMOVIO se posiciona como actor tecnológico global en sistemas de frenado, sensores, pantallas, confort y software para vehículos definidos por software. Para los profesionales y directivos de la posventa, esta combinación de respaldo corporativo, foco en la calidad y apuesta por la sostenibilidad sitúa a ATE como uno de los movimientos más relevantes en la competencia por liderar el mercado europeo del freno en el recambio.



