La compañía italiana ERA, especializada en componentes eléctricos y electrónicos para la posventa, ha anunciado una revisión de precios que afecta a distintas referencias de su catálogo de sensores. El objetivo es mejorar la relación calidad-precio de estos productos y ampliar las posibilidades comerciales de distribuidores y tiendas de recambios.
La gama cuenta actualmente con 1.237 referencias alternativas y 562 referencias OE, con aplicaciones destinadas a diferentes sistemas del vehículo, desde la gestión electrónica del motor y el control de emisiones hasta elementos relacionados con la seguridad y el confort.
Dentro de la oferta de sensores ERA se encuentran algunas de las familias con mayor presencia en las operaciones habituales de mantenimiento y reparación de los vehículos actuales.
Entre ellas figuran los sensores de cigüeñal, encargados de proporcionar información sobre la posición y velocidad de giro del motor, así como los sensores de temperatura de gases de escape —EGT—, cuya información resulta fundamental para el funcionamiento de los sistemas de tratamiento de emisiones.
La gama también incluye sensores de posición, presión del colector de admisión —MAP—, aparcamiento, detonación, presión de los gases de escape, presión de combustible y nivel de aceite.
A estas familias se suman sensores de velocidad, de posición de la mariposa, de temperatura del aire de admisión, de revoluciones de la transmisión automática y de posición del pedal del acelerador, entre otras aplicaciones.
ERA dispone asimismo de sensores TPMS para el control de la presión de los neumáticos, una categoría que ha ido adquiriendo mayor presencia en el mercado de reposición a medida que aumenta el parque equipado de origen con sistemas de monitorización directa.
Electrónica y emisiones ganan peso en la reparación
La amplitud de la gama responde a la creciente presencia de sensores en prácticamente todos los sistemas del automóvil. La gestión del motor, los sistemas anticontaminación, las transmisiones automáticas o los dispositivos de asistencia y confort dependen cada vez más de la información proporcionada por estos componentes.
Este escenario amplía las necesidades de cobertura para la distribución de recambios y obliga a disponer de referencias capaces de atender un parque cada vez más diverso desde el punto de vista tecnológico.
En el ámbito de las emisiones, por ejemplo, los sensores de temperatura y presión de los gases de escape intervienen directamente en la gestión electrónica de sistemas como el filtro de partículas. También los sensores MAP, los medidores relacionados con la admisión o los sensores de presión de combustible desempeñan un papel determinante en la estrategia de funcionamiento de los motores modernos.
Para el taller, una avería en cualquiera de estos componentes puede traducirse en problemas de funcionamiento, pérdida de prestaciones, aumento del consumo, encendido de testigos de avería o activación de estrategias de protección por parte de la unidad de control.
ERA reduce precios en una selección de referencias
La revisión anunciada por la compañía afecta a una selección de sensores ERA, cuyos precios han sido reajustados para mejorar su competitividad en el mercado independiente.
La medida está dirigida especialmente a distribuidores y recambistas, para quienes la combinación entre amplitud de catálogo, cobertura del parque y precio constituye uno de los principales factores a la hora de configurar su oferta.



