Liqui Moly China será la décima filial internacional del fabricante alemán experto en lubricantes y productos químicos para automoción. Con esta operación, la compañía refuerza su apuesta por la internacionalización y asume la gestión directa de uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento para el sector.
La nueva sociedad, que iniciará su actividad operativa este verano bajo el nombre de Liqui Moly Shanghai, permitirá a la empresa actuar como importador oficial en el país asiático, estrechar su relación con distribuidores, talleres y concesionarios y adaptar con mayor rapidez su oferta a las necesidades del mercado chino.
La apertura de esta filial supone un nuevo paso dentro de la estrategia de expansión internacional del fabricante alemán, que ya cuenta con diez filiales en el extranjero, entre ellas la ibérica.
La nueva empresa tendrá su sede en Shanghái, ciudad donde Liqui Moly ya mantenía desde hace 18 años una representación propia. El objetivo de esta transformación es dotar a la compañía de una estructura con mayor autonomía para impulsar su desarrollo en un mercado que, pese a su elevada competencia, continúa ofreciendo importantes oportunidades de crecimiento.
«Un componente importante de nuestra estrategia para aumentar aún más el potencial de crecimiento a través de la internacionalización», destacó Salvatore Coniglio, director de Exportación, al anunciar la creación de la nueva filial.
Al frente de Liqui Moly Shanghai estará Fabian Wedekind, profesional vinculado a la compañía desde 2018 y responsable hasta ahora de la actividad de exportación para el mercado chino.
Según explicó Coniglio, su experiencia resulta clave para afrontar esta nueva etapa. «Fabian Wedekind es el nombramiento perfecto para nosotros. Lleva años viviendo en China, tiene profundas raíces familiares allí, conoce el mercado como la palma de su mano y ha conformado nuestro negocio de forma decisiva en los últimos años».
Mayor proximidad a distribuidores, talleres y concesionarios
Con la nueva estructura, la compañía alemana asumirá directamente la importación y comercialización de sus productos en China, una medida con la que pretende ganar capacidad de reacción y reforzar la implantación de la marca.
Wedekind explicó que esta nueva organización permitirá ampliar la red de distribuidores, estrechar la colaboración con cadenas de talleres y concesionarios y fortalecer las relaciones comerciales existentes.
«Nuestros esfuerzos en el mercado estarán marcados aún más por nuestro propio estilo. Seguiremos ampliando nuestra red de distribuidores y estaremos aún más cerca de los clientes que hasta ahora», afirmó el responsable de la nueva filial.
La compañía también considera que disponer de una organización propia facilitará la toma de decisiones sobre el portfolio de productos y permitirá responder con mayor rapidez a las particularidades del mercado local.
La electromovilidad, una oportunidad de negocio
Lejos de considerar la electrificación del parque automovilístico como una amenaza, Liqui Moly ve en la evolución del mercado eléctrico chino una clara oportunidad para nuevos negocios, dirigida al segmento del mantenimiento de este tipo de vehículos.
En este sentido, Wedekind destacó que la compañía puede aportar soluciones que permitan a concesionarios y talleres generar nuevas oportunidades de negocio alrededor del vehículo eléctrico: «Se demandan servicios que permitan a los concesionarios generar negocio adicional con vehículos eléctricos. Como facilitador de surtido completo, podemos aprovechar al máximo nuestras opciones, ya que no solo tenemos aceites de motor y aditivos en nuestro catálogo: ofrecemos las soluciones adecuadas, desde nuestros sprays de servicio, pasando por la limpieza del aire acondicionado, hasta los líquidos refrigerantes y el cuidado del automóvil», explicó.
Este enfoque responde a la estrategia del gigante alemán de posicionarse como proveedor integral de productos químicos para automoción, independientemente del tipo de propulsión del vehículo.
Una estructura con mayor autonomía
La nueva filial iniciará su actividad apoyándose en el actual equipo -conformado por siete personas-, una plantilla que la compañía prevé ampliar progresivamente.
Entre las primeras actuaciones figura la creación de un departamento específico de marketing que centralizará las acciones comerciales y de comunicación en el mercado chino. Asimismo, la nueva sociedad asumirá de forma directa las decisiones relacionadas con los segmentos de negocio y la configuración del catálogo de productos.
Según Wedekind, esta independencia permitirá adaptar con mayor agilidad la oferta a las necesidades del mercado local. «Podemos reaccionar más rápidamente a las circunstancias del mercado, ampliar la gama de productos de forma específica y adaptarla de forma ideal a los requisitos locales».



