MEWA celebra este 2025 el 50 aniversario de la puesta en marcha de su primera planta de tratamiento de aguas residuales, diseñada internamente y basada en lo que denomina técnica de “cascada”. Con este sistema, la compañía asegura reducir hasta un 50% el uso de agua potable en el lavado de paños industriales y felpudos.
El procedimiento consiste en reutilizar el agua de los últimos ciclos de enjuague, previamente filtrada, en las fases iniciales del proceso de lavado, donde los textiles llegan con mayor suciedad. Cuando el agua ya no puede emplearse más, se somete a un tratamiento de depuración en tres etapas —físico-química, biológica y de separación final— que permite alcanzar un grado de limpieza del 99,8%.
Desde que esta tecnología se implementó en 1975, MEWA ha ido complementándola con sistemas de dosificación y control propios, con los que asegura una carga ambiental un 85% menor en comparación con métodos de lavado domésticos. En 1997, la empresa se convirtió en la primera del sector textil en obtener la certificación ambiental internacional ISO 14001.
Sistema sostenible
El modelo de negocio de la compañía se basa en un sistema circular: desarrolla y suministra textiles reutilizables, principalmente paños de limpieza y alfombrillas absorbentes de aceite, que después recoge, lava, controla y vuelve a poner en servicio. Actualmente procesa en Europa 1.200 millones de paños al año, que gracias a su durabilidad pueden reutilizarse hasta 50 veces antes de ser sustituidos.
Lo que en los años setenta fue una apuesta pionera por la sostenibilidad se ha convertido hoy en una de las señas de identidad de la compañía, que reivindica haber anticipado tendencias de economía circular y eficiencia en el consumo de recursos.



