Los paños de limpieza reutilizables se presentan como una alternativa para reducir el consumo de materiales desechables en talleres e instalaciones industriales, al tiempo que las nuevas exigencias internacionales de calidad conceden un peso creciente a aspectos como la sostenibilidad y la resiliencia de la cadena de suministro. En este contexto, Mewa pone el foco en su sistema de reutilización de textiles, basado en la recogida, lavado, control y posterior devolución de los paños a sus clientes.
La compañía vincula esta propuesta a la próxima revisión de la norma internacional de gestión de calidad ISO 9001, que previsiblemente reforzará la importancia de los criterios medioambientales y la capacidad de respuesta de las cadenas de suministro en la evaluación de proveedores.
El modelo de Mewa permite que cada paño sea reutilizado hasta cincuenta veces. Tras su uso en fábricas o talleres, los textiles son recogidos, sometidos a un proceso industrial de lavado y control de calidad y posteriormente devueltos para una nueva utilización.
Hasta cincuenta ciclos de uso
Para garantizar que los paños mantienen sus propiedades durante todo su ciclo de vida, el proceso incluye diferentes controles orientados a comprobar su capacidad de absorción, resistencia y ausencia de partículas extrañas.
Los textiles usados se almacenan y transportan en contenedores de seguridad herméticos denominados SaCon, desarrollados específicamente para garantizar su manipulación y traslado hasta las instalaciones de lavado. Una vez allí, los paños pasan directamente a la línea de limpieza industrial.
El proceso incorpora un sistema de reutilización del agua procedente de las fases de lavado y aclarado para reducir su consumo. En una de las etapas, los paños permanecen durante al menos 15 minutos a una temperatura de 90 °C para garantizar la eliminación de gérmenes.
Según los datos aportados por la compañía, estos procedimientos permiten reducir el impacto medioambiental hasta en un 85% frente a los métodos convencionales. Además, las sustancias recuperadas durante el lavado, principalmente aceites y grasas, se aprovechan térmicamente para cubrir el 80% de las necesidades energéticas de las secadoras y las líneas de lavado.
Un control individual antes de regresar al taller
Una vez finalizado el proceso de lavado y secado, cada paño debe superar diferentes controles antes de volver a ponerse en circulación.
En primer lugar, especialistas revisan visualmente los textiles sobre una cinta transportadora para detectar posibles agujeros, desgastes u otros daños. Posteriormente, cada unidad pasa por un control automatizado de peso.
Si un paño pesa menos de lo establecido, se retira del circuito al considerar que su capacidad de absorción puede haberse visto comprometida. Por el contrario, si presenta un peso superior al previsto, vuelve a lavarse ante la posibilidad de que conserve restos de aceites, pinturas u otras sustancias.
El proceso se completa con un doble sistema de detección de partículas metálicas, destinado a evitar que regresen al cliente paños que puedan contener elementos capaces de afectar a la seguridad o a la calidad de las superficies sobre las que se utilizan.
Más de tres décadas de certificaciones
Mewa vincula su modelo de reutilización a una trayectoria iniciada en 1908, cuando comenzó a suministrar paños que entonces podían utilizarse hasta diez veces. La compañía señala que desde los años ochenta ha incrementado progresivamente sus inversiones en tecnología medioambiental y en la optimización de sus procesos industriales.
En 1992 se convirtió en la primera empresa de su sector en Europa en obtener la certificación ISO 9001 para su sistema de ropa profesional, mientras que su servicio de paños de limpieza recibió la misma acreditación en 1995. Dos años después, todas sus plantas de paños obtuvieron la certificación medioambiental ISO 14001 y, desde 2016, la compañía dispone también de la ISO 50001 de gestión energética.
Actualmente, Mewa cuenta con 54 sedes y alrededor de 6.400 empleados, presta servicio a más de 200.000 clientes B2B y cerró 2025 con una facturación de 967,9 millones de euros. Según la empresa, 3,1 millones de trabajadores utilizan sus paños reutilizables en Europa para la limpieza de maquinaria e instalaciones.
En un entorno en el que talleres e industrias afrontan una presión creciente para reducir residuos, controlar el consumo de recursos y acreditar sus estándares de calidad, los sistemas reutilizables ganan relevancia como alternativa a los productos de un solo uso. El reto pasa por combinar esa reducción del impacto ambiental con la capacidad de mantener unas prestaciones constantes en cada ciclo de utilización.



