Con la llegada del verano llegan también las altas temperaturas, los trayectos de larga distancia y los vehículos con exceso de carga. Factores que aumentan el nivel de exigencia técnica para los componentes de caucho y caucho-metal. En ese escenario, Unigom ha lanzado un análisis técnico de cara a la campaña de mantenimiento estival, alertando de que el calor extremo acelera de forma drástica el envejecimiento de los materiales y eleva las presiones internas de los circuitos. Esta situación ensancha la brecha de rendimiento entre los recambios fabricados bajo estrictos criterios de equipo original y las piezas de bajo coste, multiplicando los riesgos de inmovilización de los vehículos en carretera. Por ello, la marca italiana insta a los talleres y a las tiendas de recambios independientes para que prioricen la revisión preventiva de los sistemas periféricos del motor antes de los desplazamientos vacacionales.
El sistema de refrigeración es la primera línea crítica expuesta al desgaste por temperatura. Componentes como los manguitos de radiador, los vasos de expansión y sus respectivos tapones trabajan al límite de su resistencia en situaciones de tráfico intenso. Según los datos técnicos de la firma, cualquier pequeña fuga o debilitamiento del material en estas piezas puede derivar en una avería grave del motor. Una presión similar soportan los manguitos del turbo en mecánicas sobrealimentadas, donde la fatiga por vibraciones y el contacto con hidrocarburos exigen materiales de alta pureza para evitar pérdidas de potencia o caídas en el rendimiento del vehículo.
En lo que respecta a la seguridad activa, la campaña estival incrementa notablemente las solicitaciones sobre el sistema de frenado. El uso intensivo del pedal en descensos prolongados o entornos urbanos eleva la temperatura de los latiguillos de freno, un elemento expuesto a sufrir grietas o abultamientos internos que alteran la presión del circuito y comprometen la eficacia de la frenada. Asimismo, la estabilidad y el confort de marcha dependen directamente del estado de los soportes de motor, brazos de suspensión, silentblocks y bieletas de la barra estabilizadora, elementos que sufren un estrés mecánico adicional al rodar sobre firmes irregulares y con mayores niveles de carga, cobrando especial relevancia en las configuraciones de vehículos híbridos y eléctricos.



