“Tanto en mi vida profesional como personal no dejo indiferente… se me quiere o se me odia, no hay término medio”, dice. Y su aspecto ayuda: “Moriré sin cortarme la coleta”. Pero no sólo. Chema Rodríguez Llaneza (65 años) es un personaje. Y de eso va esta entrevista que hemos publicado en nuestro último número. De descubrirlo…

“La distribución de recambios se va a concentrar sí o sí, y no puedes quedarte fuera, porque entonces hay poco futuro”, arranca el presidente de Recalvi. “Ahora tenemos nuestro plan de crecimiento previsto hasta 2022, pero después habrá que escuchar toda propuesta que nos aparezca en el camino, porque hay que estar bajo el paraguas de alguien más grande“.

“Hay que estar bajo el paraguas de alguien más grande”.

“Yo no tengo ninguna necesidad de vender porque desde hace muchos años tengo todo lo que quiero en la vida, cuando soy feliz comiendo un par de huevos fritos y tengo para mucho más, pero he de pensar en esas casi quinientas personas que trabajan conmigo, cuando muchas de ellas empezaron desde niños repartiendo con la moto o detrás del mostrador y ahora son responsables de centros o de departamentos. No los voy a dejar. Tengo que darle viabilidad a la empresa para cuando yo no esté y pensar en su futuro. Si no fuera por eso, nunca lo haría. Y si sucede sería con mucha pena porque soy un enamorado del sector. Pero hay que ser realista. Y a mí siempre me quedarán otras empresas del grupo de las que ocuparme”.

No es algo que diga al principio de la entrevista, pero cuando el periodista lo escucha sabe que debe publicarlo al inicio, por trascendente. Y una vez puesto en su lugar, es el momento de entrar en materia…

“Reconozco que es una empresa muy personalizada en mí”.

Chema Rodríguez Llaneza preside una de las compañías más importantes de la distribución de recambios en España, Recalvi, que es también muchas otras cosas. Hecha a su imagen y semejanza, “reconozco que es una empresa muy personalizada en mí”, asume el mando sin concesiones: “Soy dictador, lo reconozco. Y es que cuando tomo una decisión es porque la analizo, la medito, la estudio y, si la tengo clara, ejecuto; y si después hay gente que no la entiende no me queda otra que decir que se dedique a hacer lo que yo le digo, para no perdernos en discusiones inútiles: ‘Así (haciendo caso a sus decisiones) vamos bien; lo tuyo no es pensar, para pensar ya estamos otros”. Lo considera en cualquier caso un defecto (“considero que es el principal, sí”), y quizá por ello se apresura a matizar: “Pero ojo, que delego muchísimo, que hay departamentos que no controlo para nada y centros que pasan meses y meses sin que los visite. Me gusta empezar las cosas, pero una vez definidas y elegidas las personas adecuadas, dejo total autonomía”.

“FUI UN CHAVAL MUY AFORTUNADO”

“Me moriré, si me queda pelo, claro, sin cortarme la coleta”.

Para saber por qué alguien es como es, y las ‘pedradas’ que llevamos cada uno en la cabeza, los psicólogos siempre buscan en la niñez, en la adolescencia… “Fui un chaval muy afortunado, al que siempre le dejaron hacer lo que quisiera”. Y cuenta una anécdota de lo más significativa sobre su personalidad: “Yo estudiaba y corría rallies cuando desgraciadamente mi novia se quedó embarazada. Y mi padre me obligó a casarme. Apenas tenía veinte años, un crío, así que le dije a mi padre que sí, pero que era muy joven y necesitaba desaparecer del mapa unos meses, vivir experiencias antes de asumir mi responsabilidad (‘luego ya me enfrentaré al error que he cometido’). Y con amigos nos alquilamos una VW Caravelle rumbo a África para seguir la ruta del antiguo Dakar…”.

“Salimos en noviembre y regresé el 18 de marzo, un día antes de la boda, con tal pinta que mi padre me mandó directamente a cortarme los pelos que llevaba: ‘Afeitarme, me afeito, pero si me corto el pelo no me caso, tú mismo’ le dije”. Eran mediados los setenta. Y hasta hoy: “Me moriré, si me queda pelo, claro, sin cortarme la coleta, que sólo me
suelto para dormir. Y la barba más o menos recortada, pero también siempre”.

“SEIS VECES ME HE CASADO”

No fue su único matrimonio: “Sabía que aquello no iba a funcionar, aunque tuvimos otro hijo más, y después de tres años nos separamos”. Y es que cuando a Chema Rodríguez Llaneza se le pide que se defina, empieza hablando de sus matrimonios: “Mi vida profesional está marcada por mi vida personal. Seis veces me he casado. Y espero que esta sea la última. Empecé en Recalvi con 23 años y comenzaron los viajes. Y después vino la aventura americana. La vida de pareja era muy complicada pasando tanto tiempo fuera de casa… y las amigas tampoco ayudaban, porque cuando se viaja a determinados países de Latinoamérica pues son habituales los comentarios de que cómo dejaba que su marido fuera solo allí, y aquello derivaba en discusiones y terminaba mal. Pero es que además yo le dedico a mi vida profesional veinte de las veinticuatro horas del día, y el coste es renunciar a buena parte de tu vida personal y familiar”.

“SIEMPRE DIGO QUE TENGO 38”

Se niega a madurar: “Cuando me preguntan los años siempre digo 38. Porque me considero en todos los aspectos de esa edad. Muchos de mis amigos rondan esa edad, la gente con la que salgo, juego al pádel, mi mujer (38)… De hecho, ‘Cohete’ Suárez, que es el piloto de Recalvi Team, tiene 30 y es uno de mis mejores amigos. Me quedé estancado en los 38, porque además sigo haciendo lo mismo que hacía entonces. Física y mentalmente me siento así. Pienso como si tuviera 38 años y sigo actuando como si esa fuera mi edad”. Pero en ningún caso cree que haya que confundir inmadurez con irresponsabilidad: “Es un error. Soy muy exigente, el primero conmigo. Yo le dedico mucho tiempo, y con gusto, a lo que hago, y si es así es para hacer las cosas muy bien. Mi responsabilidad es innegable”.

“POR UN AMIGO DOY LA VIDA”

“Me considero una persona diez en ese sentido. Amigo de mis amigos, también en lo profesional antepongo lo personal”.

Como rasgo principal de su manera de ser destaca su vertiente personal: “Un amigo es un amigo y por él doy la vida. Me considero una persona diez en ese sentido. Amigo de mis amigos, también en lo profesional antepongo lo personal. Y presumo de ser amigo-amigo de casi todos o todos los responsables que tengo en los centros, que son muchos. Tan es así, que he tenido trabajando conmigo muy buenos profesionales que ya no
están con nosotros no porque no hayan hecho muy bien su labor, sino porque no encajaron personalmente”.

Por eso explica las desavenencias sonadas con algunos que fueron sus socios o colaboradores: “Todos los que componemos nuestro grupo somos gente de trato humilde y queremos seguir siéndolo. Y si en la empresa hay quien mira diferente a los demás o se cree más que otros no tiene encaje”. Y dice más: “Un verdadero líder une personas, no las separa. Por muy bueno que sea, si mete cizaña entre compañeros o se cree superior no tiene cabida a nuestro lado”. Tampoco admite deslealtades ni egoísmos: “Y si se actúa por libre y se piensa más en los intereses de la empresa que gestionas que en los del grupo tampoco se puede permitir. Ni seguir teniendo como socio a quien actúa a tus espaldas”. Pero los considera casos aislados: “Son tres y ya… (se refiere a sus desencuentros con quien fuera su gerente en Madrid, Juan Ares; en Andalucía, Arturo Estévez; y quien fuera también su socio Antonio Pujadó (Cecauto). Tengo varios socios y muchos gerentes con los que la relación es magnífica”.

“TENGO TODO LO QUE QUIERO”

“No tengo otra ambición que seguir como estoy, dirigiendo una buena compañía y feliz”.

Es un apasionado de lo que hace: “Loco amante de todo lo que se puede mover alrededor del motor”. Del recambio, de los rallies, de los coches y también del deporte como manera de proyectar su marca. Nada menos que trece empresas conforman el grupo. De coches eléctricos; de merchandising de marcas de competición; de cafeterías, de instalaciones deportivas (pádel, gimnasio)… además de las relacionadas más puramente con el negocio del recambio. Patrocina también clubes deportivos de fútbol y baloncesto, tiene su propio equipo de competición en el campeonato de España de Rallies, el Recalvi Team… y ahora hasta emisoras de radio y televisión: “Se llaman Vía Radio y Vía Televisión y tienen cobertura en casi toda la zona atlántica. Uno de los objetivos es dar a conocer la actualidad de todo lo que hacemos en el campo profesional y deportivo. Y no descarto incluso buscar tiempo para asumir la realización de alguno de los programas de motor en la radio…”.

Tiene en qué entretenerse, y no aspira a otra cosa: “No tengo otra ambición que seguir como estoy, dirigiendo una buena compañía y feliz”. Y dice más: “No tengo necesidad de nada; tengo mis hobbies, las carreras de rallies, mis coches, que son lo más aunque apenas tenga tiempo de disfrutarlos, mi museo de Fórmula 1, el más completo de España… Soy muy afortunado, tengo todo lo que quiero”. Sin embargo está dispuesto a renunciar si se presenta un proyecto potente de crecimiento, asociándose a otras
empresas o a través de la venta, que asegure la continuidad del negocio. Tiene sus motivos (es cuando sus palabras trascienden): “La distribución de recambios se va a concentrar sí o sí, y no puedes quedarte fuera, porque entonces hay poco futuro. Ahora tenemos nuestro plan de crecimiento previsto hasta 2022, pero después habrá que escuchar toda propuesta que nos aparezca en el camino, porque hay que estar bajo el paraguas de alguien más grande”.

“Yo no tengo ninguna necesidad de vender porque desde hace muchos años tengo todo lo que quiero en la vida, pero he de pensar en esas casi quinientas personas que trabajan conmigo, cuando muchas de ellas empezaron desde niños repartiendo con la moto o detrás del mostrador y ahora son responsables de centros o de departamentos. No los voy a dejar. Tengo que darle viabilidad a la empresa para cuando yo no esté y pensar en su futuro. Si no fuera por eso, nunca lo haría. Y si sucede sería con mucha pena porque soy un enamorado del sector. Pero hay que ser realista”.

GENIO Y FIGURA

Hace lo que tiene que hacer. Cada vez lo tiene más claro. Y su cáncer de próstata, diagnosticado hace seis años igual tiene que ver con ello. Por eso si tiene pádel lunes y viernes al mediodía juega aunque tenga que dejar sin comer al presidente de Renault: “Lo primero es lo primero, creo que lo entendió”. Ni fuma ni bebe, se cuida: “Me
siento fantástico”. Pero el cáncer sigue ahí: “Igual no llego a los ochenta años, pero habrá que aprovechar los que nos queden. Sólo en ese caso es mejor estar en la década de los sesenta que en la de los treinta, porque el proceso es mucho más lento”.

En fin, un tipo vital, tanto que asegura estar dispuesto a ampliar la familia: “Tengo tres hijos, los dos mayores trabajan conmigo y el tercero tiene aún 13 años. Y no pensaba tener más, pero ahora, por mi pareja actual, estaría dispuesto a tener otro”… Chema Rodríguez Llaneza, genio y figura.

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5 Comentarios

  1. A ver cuando despides al prepotente e irrespetuoso encargado que tienes colocado en Valladolid y se lo regalas a la competencia, ¡seguro que vendes mucho más!

  2. Al Chema le queremos y odiamos por partes iguales…
    .
    Y no os metáis con el encargaducho de Valladolid… Que ya sabemos todos que es un maleducado y soberbio … Pero no por eso hay que odiarle…

  3. Más claro el agua de su Asturias natal.
    Siempre ha sido y sigue siendo LA RESISTENCIA.
    👍🏻💪🏻

  4. Pues Chema déjate querer que en Sevilla hay profesionales cualificados a pesar de su edad. Un ex de Cecauto.

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