En estos tiempos tan complicados se está apelando a la solidaridad de todos para superar esta crisis sanitaria y económica.

Y es gratificante ver cómo desde nuestro sector se suceden las noticias de donaciones de material de protección para los héroes sanitarios que se están jugando su vida a cara descubierta (literalmente) por falta de medios. La distribución principalmente está siendo un ejemplo en ese sentido que sin duda nos llena de orgullo.

Pero esta crisis es económica también, como no puede ser de otra manera cuando la prioridad es la salud y evitar que los contagios se sigan propagando. La actividad en nuestro sector es prácticamente nula y todas las empresas que formamos parte de él nos enfrentamos a una situación que en muchos casos puede resultar crítica.

Y en esa crisis económica la solidaridad tiene que ser igualmente necesaria. Una solidaridad empresarial que debería también hacernos sentir orgullosos de nuestro sector.

Pero en ese sentido la primera impresión es que en el mundo de la empresa los valores son otros, que la prioridad es proteger cada uno lo suyo aun a costa de hundir a otros. Y eso se justifica en una situación de libre mercado, pero no cuando las circunstancias son tan excepcionales como es el caso.

Pidamos comprensión, ayuda, flexibilidad; ofrezcamos comprensión, ayuda, flexibilidad… Pero no aprovechemos las circunstancias para incumplir con nuestros compromisos como medida preventiva, dejando a otros en la estacada mientras nosotros nos aseguramos el negocio. ‘El que venga detrás, que arree’ es una respuesta miserable en tiempos tan desgraciados.

Por esa razón cuesta entender comunicados o mensajes en los que directamente se dice que se suspenden todos los pagos hasta nuevo aviso, que no se pagarán las facturas ya emitidas ni por emitir… sin distinción, negando compromisos contractuales y sin importar que con esa medida se pueda estar perjudicando gravemente a empresas que han cumplido con su parte o asfixiando a otras con mucho menos pulmón económico que las que unilateralmente han tomado la decisión.

Porque probablemente además no le hayan comunicado a sus clientes que también pueden dejar de pagarles a ellos hasta nuevo aviso.

Pidamos comprensión, ayuda, flexibilidad; ofrezcamos comprensión, ayuda, flexibilidad… Pero no aprovechemos las circunstancias para incumplir con nuestros compromisos como medida preventiva, dejando a otros en la estacada mientras nosotros nos aseguramos el negocio. ‘El que venga detrás, que arree’ es una respuesta miserable en tiempos tan desgraciados.

No engordemos nuestro colchón dejando a otros sin un lecho en el que recostarse. Todos tenemos que perder. Pues compartamos las pérdidas entre todos (siempre que podamos asumirlas). Puede ser la salvación de muchas empresas con menor músculo financiero, de muchos puestos de trabajo, de la economía de muchas familias. Seamos solidarios. Seamos generosos.

A esa mayoría de anunciantes que mantienen sus compromisos con nosotros (aun pidiendo comprensión, flexibilidad o incluso ayuda), nuestras más sinceras gracias.

6 Comentarios

  1. Difícil situación. Recordemos que la cadena de pagos empieza en los talleres que cobran las reparaciones y pagan a los distribuidores pequeños a plazo, que a su vez pagan a los grandes distribuidores a más plazo que a su vez pagan a los fabricantes… Y desgraciadamente, no sé vosotros, yo al menos me veo obligado, tenemos que comer…
    si en alguno de los eslabones la cadena se rompe… caemos todos…Porque sea quien sea, no se puede volver a fabricar y vender… no lo olvidemos…
    si a mi me impagan, yo no puedo pagar, y si tú no cobras no puedes pagar sueldos a tus empleados que religiosamente hemos hecho el trabajo y cumplido muchas veces por encima de las exigencias razonables, recordemos que entregar el 64% de las piezas en menos de una hora requiere grandes medios y muchos gastos y esos los acometen los distribuidores… Si esa gente no paga a sus chóferes, por el motivo que sea, el chófer no podrá comprar el pan y empieza la rotura de la cadena… y es un simple ejemplo, nada mas… seamos coherentes…
    como muestra un botón: a mi me han dicho que ya algunos talleres han comentado a conocidos míos que tienen una tienda de recambios que no les van a pagar porque “mira la situación”y eso tampoco es así…si cobraste la reparación págala por el bien de todos.

  2. ¿Solidaridad en este sector? Con cuentagotas… Más bien lo que hay son impresentables y sinvergüenzas que, sin previo aviso o intento de comunicación para intentar llegar a media solución, directamente devuelven recibos, o mandan una carta tajante donde manifiestan que no se harán cargo de los pagos.
    Y no hablo de pocos, sino, por desgracia, de un número elevado de recambistas (no me atrevo a decir que la mayoría). Solidaridad cero… y este círculo vicioso nos alcanzará a todos… Veremos cómo salvamos la temporada que nos llega, y cómo quedan muchas relaciones dentro de unos meses, porque a pesar de estar todos en la misma situación, no todos nos comportamos igual… Tardará la situación y las relaciones -espero equivocarme- en volver a ser parecidas a las de antes.

  3. “Nos conviene cerrar”. No entiendo quién puede pensar que a alguien le convenga cerrar… La única explicación que se me ocurre es que saturados los hospitales no hayan podido esta semana dispensarte tu medicación. Suerte amigo.

  4. Sería interesante conocer de qué empresas y diría que también marcas estás hablando. Más que nada para que sus clientes, sean distribuidores o talleres, sepan que sus pagos pendientes con las mismas los pueden suspender “hasta nuevo aviso”. No es un buen plan de sector, pero en términos de reputación corporativa igual salvaban la cara.

  5. Miguel Ángel:
    Ahora que estoy fuera del mercado, siento opinar que tu mensaje es muy bien intencionado, pero no deja de ser una una utopía, muy a mi pesar.
    Este mercado ya lleva un lastre demasiado grande.
    Un saludo enorme para todos.

  6. ¿Esos empresaurios no serán los mismos que ya estaban pidiendo ERTEs incluso antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma?

    “Erte” es el nivel de ética que algunos tienen. Miguel Ángel, cuando nos han dicho que podemos abrir y que debemos abrir para dar servicio a resto de la sociedad, y que tergiversamos la lectura del decreto diciendo que los talleres sólo pueden abrir para reparar grúas y ambulancias, cuando no es así; sólo por el hecho de que nos conviene cerrar para que el ERTE cuele.

    Por la misma razón quizá vosotros tambíen podéis pedir un ERTE puesto que vuestros anunciantes han decidido pedirlo…

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