Al principio no sabía de qué iba, veía una pareja muy singular que me hacía reír, que arreglaba coches y que tenía un deje británico. Empecé a engancharme.
Para los que no saben de lo que hablo, “Joyas sobre ruedas” es una serie con un formato que lleva funcionando ya más de diez años. Mike, uno de sus protagonistas, se encarga de comprar por muy poco dinero coches que están en las últimas o modelos olvidados en el tiempo que han pasado de moda. La segunda parte del programa, la de restauración, para mí la esencia, es donde Edd consigue dar vida a estos coches.
Mike Brewer, es un experto vendedor de coches con más de dos décadas de experiencia en el sector del motor. Edd China, es un mecánico polifacético y muy experimentado, y la otra mitad del dúo. Ha creado muchos vehículos extravagantes y extraordinarios, algunos de los cuales figuran en el Libro Guinness de los Récords. Sus principales destrezas se basan en la capacidad de innovación y en “conectar cosas que normalmente no estarían conectadas”, llegando a sobrepasar los límites de lo increíble.
Mike, sí, el más bajito concentra la vena humorística y la sonrisa eterna. Edd, aunque a primera vista puede parecer más serio, es igual de accesible y bonachón. Sus perfiles bien definidos, el comercial y el ingeniero, encajan a la perfección con lo que transmiten a la hora de hablar. Mike se va por las ramas, insertando bromas en lo que cuenta y es casi seguro que termines riéndote con lo que cuenta. Edd es directo, sereno y algo tímido, cuando te habla, sin darte cuenta prestas más atención por aquello de que siempre habla Mike.
Estaban los dos en Mulafest, la tercera edición del Festival de Tendencias Urbanas, que se celebró en Ifema del 26 al 29 de junio. Discovery MAX, como TV oficial de Mulafest, contaba con los protagonistas de Joyas sobre ruedas, que ejercieron de padrinos de “El día del Motor” (24 horas de series de motor que la cadena emitió).
¡Que sorpresa verles llegar! Eran cientos los congregados delante del escenario de Discovery. Estuvieron explicando sus nuevos proyectos para la programación de invierno. Al acabar se abrió turno de preguntas y a mano alzada contestaron curiosidades del público durante más de una hora.
Dieron una exclusiva a todos los que estábamos allí: han firmado para hacer 40 programas más en los próximos dos años. Y en este tiempo futuro, quieren que la gente les siga mandando ideas sobre qué coches restaurar, porque saben que el programa es del espectador.
Y siguieron disfrutando de las mieles de sus fans firmando autógrafos y haciéndose fotos con cada uno de ellos. Lo más sorprendente, es que esta tarea de atención duró casi dos horas. Se respiraba que ellos gustan a la gente. Viendo a los dos, pensaba que la fama no se les ha subido a la cabeza.
Cuando les preguntaron que opinaban sobre Mulafest, Mike dijo: “He estado muchas veces en Madrid y nos encanta venir a este tipo de evento, significan motor y entusiasmo. La iniciativa del Día del Motor de Discovery Max es perfecta, porque se puede beber cerveza, beber cerveza y beber cerveza. Sofá + cerveza+ tv, es una combinación perfecta”. Así es Mike, y puedo decir que Edd estaba completamente de acuerdo, su timidez no llega a nublarle la razón, como buen inglés ama la cerveza. Pude preguntárselo durante la entrevista que dieron a nuestro medio. Estuvimos hablando del sector del recambio, algo que ellos manejan a diario para restaurar sus coches, las piezas que compran en América y la diferencia que encuentran con Europa, el mercado chino tan incisivo en su expansión, del taller y los coches…ellos creen que los coches tienen alma, que puedes hablarles y que te dicen lo que necesitan. Estableces una relación con ellos.
Después de este momento con Mike y Edd, seguí viendo la feria. Mulafest no solo es un festival de tendencias, sino que se ha convertido en un evento totalmente participativo. Quería ver dónde estaba la gente, ver colores, camisetas, zapatillas… quería ver «La Isla», uno de los rincones más populares: arena de playa, chiringuitos, hamacas, zonas chill out y DJs del panorama internacional. La música sonaba en casi 2000 m2, así de grande era La Isla. Había comida internacional, podías probar unos nachos mejicanos, sushi o unas hamburguesas al estilo puramente USA, y mucha cerveza. Era el lugar de encuentro del festival.
Mención aparte merece para mi la zona de los «tatus»: un pabellón entero para tatuarse. El festival volvía a acoger la Madrid Tattoo Convention, una concentración de tatuadores de nuestro país y de varios países europeos. Cuando te acercas para ver como lo hacen, no sabes diferenciar quién disfruta más, si el artista o quién se deja tatuar. Vi verdaderos mapas de tintas en la piel, no solo por la sensación que da no saber dónde empieza y acaba el dibujo, sino porque te das cuenta que la elección del tema a dibujar siempre tiene un significado o una ruta que seguir. No es exhibición como yo pensaba, es devoción, y diría que casi religión para ellos.
Ya de recogida me encontré de frente con una megaestructura, un bikepark. Un colectivo practicando skate, muchas rampas y bicicletas que hacían unos rulos muy difíciles de seguir a simple vista. Era como un encuentro de deporte urbano, con skate, roller, parkour, tricking, slackline y street workout.
Mulafest me pareció un formato único de festival, tendencias urbanas, lugar de encuentro para la creatividad, un espacio para el talento, y en esencia una salsa de vida poco convencional.
Fotografo: Piero Schiavo


