Hace unos días publicábamos en este medio un artículo de Manel Baéz, socio director de GTI Academy y socio fundador de Assistec sobre el riesgo del «pídeme lo que quieras que yo te lo cocino» que se practica en muchos talleres, incluso si ello les cuesta la rentabilidad. Poco después nuestro director recibía una carta. La escribía un lector nuestro, el gerente de un taller mecánico de Tenerife, y en ella reconocía -pese a estar de acuerdo con parte del mensaje que se transmitía en el artículo- que, como heredero del negocio que en su día comenzó su padre, había algunas palabras que le había dolido leer…
Hablamos de esta carta que compartimos a continuación:
«Hace unos días leí una publicación de La Comunidad del Taller sobre el último artículo de Manel Báez, socio director de GTI Academy y socio fundador de Assistec, en la plataforma Planeta Pro (Pro-Service) en el que hacía una reflexión sobre la “incapacidad de los talleres a decir no” a ciertos trabajos y ceder a hacer “absolutamente todo” lo que el cliente pide, aunque ello suponga un riesgo para su rentabilidad.
La realidad actual de nuestro sector requiere una formación constante a nivel técnico, pero no es menos importante tener un profundo conocimiento de la gestión del negocio para garantizar su rentabilidad y sostenibilidad. En este sentido, profesionales como Manel Báez, en mi opinión, son de lo mejor que podemos encontrar para formarnos y ayudarnos a gestionar nuestro negocio. Saber calcular el coste de mano de obra, llevar un buen control de la productividad, una buena gestión de compras, etc. son vitales para garantizar esa rentabilidad.
En este sentido estoy plenamente de acuerdo con el mensaje que quiere transmitir.
Dicho todo esto y para poder ponernos en situación, relato sus primeras palabras en el artículo: «Normalmente ubicado bajo el nombre del negocio ‘Talleres XX’, siempre en plural, como si tuviéramos más de uno, y acompañado del apellido del propietario. En un alarde de creatividad marketiniana, hemos rematado la presentación de nuestros negocios con ese
infame ‘mecánica en general”.
Al leer esta introducción me ha salido la vena romántica y me he sentido hasta ofendido. Y me explico: soy profesional del sector, autónomo heredero del taller y de la profesión, la vocación y el amor que sentía por ella mi padre, ese mecánico de pueblo llamado XX, sin estudios, que le puso a su taller el nombre de Talleres XX Mecánica en General, y al que todo el mundo conocía como ‘XX el mecánico’. Básicamente me salieron los dientes en Talleres XX, taller mecánico primero y un comercio luego, donde además de conseguir ganarse la vida él y sus empleados, logró darle también un futuro a su familia.
Talleres XX Mecánica En General lo daba todo por sus clientes, les solucionaba un problema y les arreglaba la vida. Así se labró un nombre y respeto entre clientes y compañeros de
profesión. Ese aprendizaje y educación me valió la vida y la persona que soy hoy, a nivel profesional, con todo lo que conlleva serlo en la actualidad, no lo sería sin esa base y sin ese camino hecho por mi padre.
Creo que en el actual sector hay un alto porcentaje de ‘talleres de pueblo’ que proceden del mismo modo y lugar, que se han adaptado a las circunstancias actuales del sector, pero sin perder de vista de dónde vienen ni la verdadera identidad de su negocio, ese al que muchos clientes e hijos de clientes heredados nos siguen visitando y nos conocen por el “hijo de XX el mecánico». A mí personalmente eso me emociona y me enorgullece, a la vez que me apena ver cómo se va perdiendo ese romanticismo y vocación por la profesión.
En definitiva, pongamos en valor de dónde venimos y por qué somos mecánicos. Agradezcamos y valoremos esta maravillosa herencia de quienes apostaron y arriesgaron para que muchas familias se sintieran seguras y tranquilas en la carretera, ganándose la vida dignamente y creando una identidad que sirvió para que muchos pudiéramos seguir con el camino. Esa es la base y hay que darle el valor que tiene y el respeto que merece.
Cada negocio, en cada pueblo con sus empleados y sus clientes, tiene una peculiaridad diferente que los que nos prestan su servicio deben entender y a la que deben adaptarse también. No nos dejéis al margen reflejando solo una alternativa de modelo de negocio que puede que no sea la que se adapte a los nuestros.
De qué queremos vivir y cómo queremos hacerlo es cosa nuestra y es una decisión libre. Y si funciona, no me lo toques. Ayúdame a entender aquello que se me escapa.
Mi biblia está allí, en “Talleres XX Mecánica en General».
Fabián Hernández Ramos, gerente de FHR Auto Servicio Tejina, La Laguna (Tenerife).




Que bonitas palabras Fabián, con las cuales me identifico plenamente y con las cuales no podría estar más de acuerdo, sintámonos orgullosos de nuestras raices y mostremosles el respeto que se merecen.
Estimado Fabián, estoy en línea con lo que escribió mi socio Sergi Guardeño, que como explicamos a continuación es el autor del artículo, aunque me lo hago mío. La respuesta hemos preferido que sea el autor el que la haga.
Sergi quiere transmitir lo siguiente:
Queridos lectores,
Lamento mucho que le haya tocado a mi compañero Manuel Baez, el asumir la autoridad de este Post polémico por un error al subir la información en la web de Pro Service se cambió su nombre por el mío. Recordemos que él es el caballero del pelo blanco y yo el que va de camino tenerlo, en cualquier me encantaría por alusiones aclarar nuestro punto de vista.
Los que ya me conocen saben que la ironía y un poquito de acidez forma parte de mi ADN, en los cursos cuando hablo de este mismo tema lo hago con una sonrisa en la cara y estos que ya me conocen no les sabría mal este comentario. Pero claro al haberse confundido la autoría del artículo y estar firmado por Manuel Baez suena de otra manera ya que el caballero es un poquito más serio y más decente que yo.
Como antiguo y prematuro heredero de un taller que también tenía esa estructura de nombre, Talleres XXX, mi máximo respeto y admiración hacia la generación que nos ha traído hasta aquí, hacia esos profesionales que lo dieron todo y fueron capaces de, gracias a su conocimiento y experiencia, levantar los negocios que hoy tenemos a lo alto y ancho de la geografía de este país. Dicho esto y volviendo a la pequeña broma referente a la poca creatividad al ponerle nombre a su negocio, sí que creo que es importante que centremos el objetivo de mi artículo, que es el riesgo de subtitular nuestro negocio con ese demasiado extendido “mecánica en general”.
Porque más allá de un subtítulo, es una declaración de intenciones, es esa obsesión que tiene el mecánico de quererlo reparar todo y a veces incluso más allá de sus capacidades. Es ahí donde nos enganchamos los dedos, es ahí donde se van las rentabilidades de nuestros negocios, defendiendo el podemos hacerlo todo cuando es imposible quererlo abarcar. Porque nunca vamos a estar técnicamente lo suficientemente preparados como para hacerlo todo, porque las marcas nunca nos van a facilitar nuestro trabajo, porque siempre nos va a faltar información técnica o no vamos a tener experiencia en reparar un modelo nuevo, y sobre todo, porque nunca vamos a poder cobrar todas las horas invertidas en ciertas reparaciones.
Gracias por generar debate, para nosotros es importante y satisfactorio darnos cuenta de que hay alguien al otro lado, que lee y reflexiona. Que a veces guste y a veces no, pero que toméis en consideración nuestras opiniones se agradece chicos.
Muy bonito, pero ahora ya ha cambiado el trato y el cliente se cree que el taller es una administración del estado y que somos funcionarios, porque a mucha gente se la ve venir para no soltar un euro.