La OCU ha analizado las pólizas a todo riesgo de nueve aseguradoras para comprobar cómo está afectando la electrificación del parque a los seguros de automóvil. El estudio compara vehículos de gasolina, híbridos no enchufables, híbridos enchufables y eléctricos puros, con un mismo perfil de conductor y condiciones de uso equivalentes.
La conclusión principal es que el seguro del coche eléctrico resulta sensiblemente más caro que el de un vehículo de combustión de precio y prestaciones similares. Según los datos recogidos por la organización, la prima de un eléctrico es un 36% superior a la de un gasolina, mientras que en los híbridos el sobrecoste medio se sitúa en el 20%.
El seguro del coche eléctrico y el coste de la batería
El estudio atribuye buena parte de esta diferencia al coste de reparación de los componentes específicos de los vehículos electrificados, especialmente en el caso de las baterías de alta capacidad.
La OCU señala que, en un coche eléctrico de gran autonomía, la sustitución de la batería tras un accidente puede alcanzar fácilmente los 15.000 euros. Este importe condiciona la valoración del siniestro y puede llevar a la aseguradora a declarar el vehículo como siniestro total si el coste de reparación supera determinados umbrales.
Este punto resulta especialmente relevante para el sector de la reparación, ya que el incremento del parque electrificado introduce nuevas variables en la relación entre taller, perito, aseguradora y cliente. La valoración de daños en vehículos eléctricos exige un conocimiento más preciso de los sistemas de alta tensión, de los protocolos de diagnosis y de los criterios de reparabilidad de los componentes dañados.
En los híbridos no enchufables, la explicación es menos directa. Según el estudio, la batería de estos vehículos es más pequeña y su sustitución ronda los 2.500 euros, por lo que la OCU considera que el recargo del 20% no se justifica únicamente por el coste de este componente. La organización apunta a otros factores comerciales o de cálculo de riesgo por parte de las compañías.
Diferencias muy amplias entre aseguradoras
Más allá de la tecnología del vehículo, el estudio muestra que la mayor diferencia de precio se produce entre aseguradoras. Para un mismo modelo eléctrico, el coste del seguro a todo riesgo sin franquicia oscila entre 544 y 2.934 euros, lo que supone una diferencia cercana a los 2.400 euros entre pólizas comparables.
En el caso de las pólizas a todo riesgo con una franquicia aproximada de 300 euros, la horquilla también es amplia: de 274 a 745 euros anuales. Esta variabilidad evidencia que la tecnología del vehículo influye en la prima, pero no es el único factor determinante.
La comparación se ha realizado sobre un perfil concreto: conductor de 60 años, con más de 30 años de carné, residente en Madrid, sin siniestralidad previa ni multas, con el coche guardado en garaje comunitario y un uso diario para trabajo y fines de semana, con unos 20.000 kilómetros anuales.
Para la comparación, la OCU ha tomado como referencia cuatro modelos de tecnologías distintas y encuadrables en un perfil de uso familiar: un Tesla Model 3 como eléctrico puro, un Toyota C-HR Hybrid como híbrido no enchufable, un BYD Seal U DM-i como híbrido enchufable y un Hyundai Tucson de gasolina.
Impacto para talleres y posventa
El encarecimiento del seguro del coche eléctrico tiene una lectura directa para la posventa. A medida que aumente la presencia de eléctricos e híbridos enchufables en el parque, los talleres deberán convivir con procesos de peritación más complejos, mayores exigencias documentales y decisiones de reparación condicionadas por el valor venal del vehículo.
La OCU advierte de que, cuando la batería resulta dañada, la aseguradora puede optar por declarar el coche siniestro total y abonar el valor venal. Este importe suele reducirse con la antigüedad del vehículo, lo que puede generar diferencias relevantes entre el coste real de reposición, la reparación técnicamente posible y la indemnización finalmente ofrecida al asegurado.
Para los talleres, esta situación refuerza la importancia de la diagnosis inicial, la trazabilidad de los daños y la formación en vehículos electrificados. También puede influir en la rentabilidad de determinadas reparaciones, especialmente cuando intervienen componentes de alto valor, protocolos de seguridad específicos o herramientas de diagnosis avanzadas.
Más transparencia en la indemnización máxima
La OCU ha solicitado que, en cada renovación anual de una póliza a todo riesgo, las aseguradoras informen con claridad del importe máximo indemnizable. El objetivo es que el usuario pueda comparar no solo el precio del seguro, sino también la cobertura real en caso de siniestro.



