«Un termómetro ambiental por encima de los 40 grados centígrados y un asfalto que ronda los 80 grados son los enemigos naturales de aquellos neumáticos con tres décimas o menos de la presión recomendada por el fabricante del vehículo», explican desde Grupo Andrés.
Además, según explica el distribuidor salmantino, una baja presión en los neumáticos contribuye a acelerar su desgaste (existe más cubierta en contacto con el suelo, incrementado del mismo modo la cantidad de elementos internos del neumático en contacto con la calzada) y a hacer más posible un reventón: el calor sumado a una baja presión de los neumáticos multiplica por cinco el riesgo. El resultado final es un reventón por el punto más débil: la conexión entre banda de rodadura y flancos del neumático.
«Nuestra misión, como expertos en el mundo del neumático es alertar de los riesgos de reunir calor extremo en el ambiente y en el asfalto con cubiertas parcialmente desinfladas que se aproximan al límite de su vida útil», señala Eduardo Salazar, director general de Grupo Andrés.


