El día 1 de mayo, el tribunal administrativo federal de Alemania dictaminó en Leipzig que los vehículos diésel más antiguos tendrán restricciones para la circulación debido a su excesiva contaminación. Hamburgo será la primera ciudad en la que se aplique.
Según informa el diario ABC, el Tribunal administrativo de Dusseldorf y el Tribunal de Stuttgart ya dictaminaron que las prohibiciones de diésel son “legalmente permisibles y necesarias para alcanzar los valores límite de NO2 en las dos ciudades.
A partir de ahora los coches tendrán que llevar una placa de color amarillo, rojo o verde según el tipo de vehículo para indicar su nivel de contaminación. Por otro lado, también han sido instaladas ya las señales de tráfico correspondientes en Hamburgo, y lo harán próximamente en Stuttgart y Dusseldorf.
Esto ha tenido unas consecuencias económicas que han afectado sobre todo a la cotización de la bolsa del sector como Volkswagen y BMW, que en cuestión de minutos ya habían perdido un 1,8% y un 1,4%, que todavía no han conseguido recuperar.
La caída en las ventas de los diésel fue del 43,8% en 2017, según un informe de JATO Dynamics. Ese año también crecieron las ventas de los vehículos de gasolina un 10,9%. Esta prohibición ha generado un mercado de ventas de segunda mano sobre todo en países del este, Rumanía, Polonia, República Checa y Bulgaria.

