Es lo que se puede concluir tras el análisis aportado por AutoScout24 -portal especialista en coches de segunda mano de Sumauto-, que tras estudiar los datos de la Asociación de Transformadores de Vehículos (Astrave) ha detectado un incremento del 14% en las transformaciones de vehículos de combustión a este tipo de tecnología. Pero el interés de los conductores va más allá de las transformaciones y se traslada también al ámbito de los concesionarios, pues según ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) las ventas de coches nuevos de este tipo crecieron un 80% en 2023.
Sólo ventajas
A la posibilidad de poder circular libremente por las ZBE, gracias a su etiqueta medioambiental ECO, habría que sumar dentro de sus ventajas el factor precio a la hora de repostar. Actualmente, repostar un coche GLP cuesta 0,942 euros/litro frente a los 1,614 euros/litro de la gasolina. Echando números el ahorro es evidente, concretamente hasta un 42% menos. De hecho, desde las propias estaciones de servicio donde se puede repostar GLP reportan un incremento del 5% en el consumo de este tipo de combustible durante el 2023.
Otra de las ventajas que están haciendo decantar a los conductores por los modelos GLP reconvertidos es la autonomía. Pues al añadirse al depósito de gasolina un depósito adicional (GLP), la autonomía del vehículo puede llegar a los 1.200 kilómetros.
«Sinónimo de ahorro diario»
Según datos de AutoScout24 el precio medio de una transformación de vehículo de gasolina o diésel a GLP suele estar entre los 1.500 y los 2.000 euros aproximadamente. Sin embargo, puede haber transformaciones de menor precio y otras de más, todo dependerá del concepto emitido por el taller especializado a donde el conductor lleve su vehículo. Según Ignacio García-Roji, «los coches GLP son sinónimo de ahorro diario. En un contexto actual de altos precios, cada céntimo cuesta y este es el factor clave que aportan en el día a día este tipo de vehículos». Algo que contrasta con la situación actual de los vehículos GNC (gas comprimido), que «han perdido mucho interés» debido a la remontada de este combustible como consecuencia de la guerra de Ucrania.


