
Esta empresa, Takata, ya había empujado a llevar al taller a millones de automóviles de marcas como Ferrary, Toyota, Land Rover y también BMW. Fue a mediados de 2016 cuando desde la empresa de airbags comunicaron que habían puesto a la venta 25 millones de bolsas de aire en mal estado, algo que les costó una multa de mil millones de dólares (940 millones d euros) y la admisión de culpabilidad por la venta de airbags defectuosos gracias a un acuerdo con el Departamento de Justicia norteamericano.
Cuando más tarde Japón anunció que prohibía los componentes de Takata en su mercado automovilístico, éstos se declararon en suspensión de pagos. Gracias al riesgo que existe de que exploten cuando no deben y lancen fragmentos de metal al conductor y los pasajeros, se registraron al menos 11 muertos y 184 heridos en EEUU, según la NHTSA.


