Ante el cambio en el clima, muchos propietarios llevan sus vehículos a los talleres para un cambio de neumáticos de verano a los de invierno, ya que estos últimos son más seguros para conducir en este período de lluvia, granizo y nieve. Este cambio de neumáticos, según Arnott, también se puede aprovechar para revisar el sistema de suspensión neumática. Cuando se quitan las ruedas, es conveniente comprobar el estado de los puntales, las balonas y los amortiguadores neumáticos.
Primero de todo, hay que comprobar si el coche tiene un ‘modo elevador’. Si está presente, utilizarlo para evitar que el aire se extraiga de las balonas al levantar el vehículo. Si no está presente, el automóvil puede ser levantado sin ninguna medida de precaución. Algunos sistemas incluso reconocen automáticamente que el automóvil está levantado y retienen la cantidad deseada de presión en las balonas.
NUNCA bajar el coche con el elevador cuando el sistema de suspensión neumática esté despresurizado. La balona de aire podría desplegarse incorrectamente y el anillo de sujeción podría salirse. Además, es posible que un compresor envejecido no pueda producir suficiente presión para elevar el automóvil desde 0. El relé podría dañarse o, en el peor de los casos, el compresor podría quemarse en su intento de presurizar el sistema al nivel operativo.
Asimismo, desde la compañía especializada en suspensión neumática aconsejan preguntar al cliente para verificar si su vehículo puede tener algún problema: por ejemplo, si el automóvil cae más de 2,5 cm durante la noche o si este a veces está más bajo en una esquina.
Revisión de los componentes de la suspensión neumática
Como ocurre con muchos componentes del automóvil, las temperaturas más frías influyen en el funcionamiento y la vida útil de los elementos de la suspensión neumática. La goma de la balona se vuelve un poco más dura y menos flexible. Si el caucho envejecido comienza a mostrar pequeñas grietas en el lado del pistón, el clima frío podría darle el último empujón para reventar. Si hay estas grietas, es aconsejable recomendar una sustitución de las balonas.
Una solución de agua y jabón suele funcionar bien para detectar una fuga existente. No obstante, no todas las fugas se encuentran fácilmente. También se puede ubicar una fuga en el borde desplegable de la balona, que permanece oculta a la altura normal del sistema. Inspeccionar los puntales de la balona y los amortiguadores en busca de fugas de aceite y óxido excesivo.
Si es posible, inspeccionar también el estado de la manguera de entrada de aire del compresor. La combinación de una temperatura fría y las vibraciones del compresor podría hacer que se agriete. Cuando eso sucede, el compresor puede aspirar humedad y suciedad en lugar de aire filtrado puro. Cuando esto pasa desapercibido, esto puede tener una gran implicación en el funcionamiento del sistema de suspensión neumática. Demasiada humedad en el sistema puede causar oxidación y problemas en el bloque de válvulas cuando se congela. El automóvil ya no puede nivelarse por el bloque de válvulas defectuoso y se mostrará un código de fallo en el cuadro del vehículo.
Con esta revisión de los componentes de la suspensión neumática -los cuales quedan expuestos durante un cambio de neumáticos-, el cliente puede estar tranquilo de que su vehículo es seguro para conducir, además de evitar daños como un compresor quemado o fugas, lo que hará necesario reparar el coche para que el sistema funcione completamente y proporcione un viaje cómodo y seguro.


