«Señor Rivera,
Resulta difícil no sentir indignación —por no decir vergüenza ajena— al comprobar que, miembros de la asociación como yo y otros profesionales representativos del sector de la posventa, estamos asumiendo públicamente un papel que debería corresponderle a usted: denunciar y confrontar las prácticas de sus “socios” de la Mutua que perjudican, de forma sistemática, a los talleres de carrocería.
Pero no solo eso. A esa dejación de funciones se suma su falta de valentía para respaldar, siquiera públicamente, las críticas que aparecen de manera reiterada en medios y redes sociales, aun sabiendo que se trata de un clamor generalizado entre los talleres carroceros de Madrid y entre ellos muchos asociados de Asetra.
Tal vez el problema sea el miedo. Sin embargo, permítame recordarle que quienes ya lo hemos perdido todo —en términos económicos y de dignidad profesional— somos los talleres, no usted.
Su mayor problema es haber permitido durante años comportamientos inadmisibles por parte de sus “socios” de la Mutua. Comportamientos que nunca debieron tolerarse, que se han normalizado y, lo que es peor, se pretenden llevar aún más lejos. Lo que está claro es que usted ahora, atrapado por su propia permisividad, parece incapaz de poner límites a tales desmanes.
Muchos talleres somos conscientes de que durante demasiado tiempo usted ha actuado como un ‘estómago agradecido’ de la Mutua. Esa percepción ha generado un clima de miedo entre los asociados: miedo a hablar, a discrepar, a alzar la voz, ante el temor de represalias encubiertas como la retirada de claves mediante inspecciones silenciosas y sin previo aviso.
El resultado es devastador: desafección, desunión y abandono en el seno de la asociación. Los talleres ya no acuden a asambleas, juntas, ni votaciones porque han perdido toda esperanza y cualquier atisbo de confianza en una asociación que perciben al servicio de la Mutua y no de sus legítimos representados.
Ese es el mayor daño que usted ha causado a Asetra: la ruptura de la unidad de los talleres.
No es casualidad que los socios de la Mutua solo quieran negociar con Asetra y con la irrelevante Natram, presidida por alguien percibido también como afín a la Mutua, y especialmente con usted. O que la Mutua se niegue a sentarse a negociar con otras asociaciones.
La pregunta es inevitable: ¿por qué? ¿Qué les ofrece usted que no ofrecen otros representantes? ¿Con qué legitimidad decide la Mutua con quién negocia?
Le advierto, además, que en las negociaciones de 2026 no será aceptable que vuelva a enarbolar la bandera de una supuesta victoria, como hizo el año pasado, tras cerrar un acuerdo claramente perjudicial para los talleres. No olvide que la Mutua ni siquiera ha aplicado íntegramente la subida de tarifas pactada y continúa imponiendo descuentos unilaterales en las peritaciones, todo ello con su consentimiento.
Si en algún momento se logra algo verdaderamente beneficioso para los talleres, tenga la certeza de que no será gracias a sus silencios, ni a sus tibias comunicaciones en los medios.
Posdata:
Del mismo modo que usted me ha invitado a formar parte de la comisión de carrocería, yo le invito a algo mucho más necesario: levántese del sillón, sea valiente y salga a los medios a denunciar las prácticas abusivas de la Mutua, como estamos haciendo otros. Esa es la obligación de Asetra. Para eso pagamos nuestras cuotas. No para que los socios hagan el trabajo que corresponde a su presidente.
Le pregunto, por última vez y de forma clara: ¿De qué parte está usted? ¿De la Mutua o de los talleres?«.
Una carta de Dioni Cerdán, fundador y propietario de RIC Madrid.




Lo que no entiendo es cómo Asetra sigue teniendo asociados, yo ya los dejé hace muchos años, ya les comenté que no me sentía representado.
Por otro lado, lamentablemente, pero “afortunadamente “ al no haber personal suficiente para poder realizar las reparaciones, muchos talleres han abierto los ojos, han parado a echar cuentas y ven que es un negocio nada rentable y repleto de problemas .
Quizás sea un buen momento para cambiar las cosas.