Dionisio Cerdán es el propietario y CEO de RIC Madrid, un conocido negocio de reparación de vehículos ubicado en Las Rozas. Desde hace unos meses, con la intención de dirigirse de forma pública a Víctor Rivera, secretario general de la patronal madrileña de talleres Asetra, y de la nacional Conepa, le dedica unas líneas en una serie de cartas abiertas. Esta es la tercera, que reproducimos de forma íntegra:
«Estimado Sr. Víctor Rivera, Vicepresidente Ejecutivo de Asetra/Conepa,
Le agradezco que se tomara el tiempo de venir personalmente a mi taller hace unos meses para entregarme una carta en respuesta a mi precedente comunicación abierta. No obstante, lamento informarle que ni la leí ni le contesté en su momento porque usted ignoró deliberadamente la respuesta pública que le solicité explícitamente para que todos los asociados y el resto de interesados pudieran estar debidamente informados.
Me gustaría aclarar que siempre me he dirigido a usted en su calidad de máximo representante de Asetra, ya que en los momentos más críticos, cuando he necesitado tratar asuntos de gran relevancia, siempre he sido remitido a usted por los responsables de las distintas áreas de la asociación. Su rol de «Vicepresidente Ejecutivo» le otorga la capacidad de tomar decisiones y asumir responsabilidades que van más allá de lo meramente institucional. Este cargo no es solo un título para el currículum, sino una posición que conlleva importantes responsabilidades.
Es innegable que la situación económica de los talleres carroceros, especialmente en Madrid, ha experimentado un deterioro significativo durante su mandato, mientras que en otras comunidades autónomas hemos visto ejemplos de asociaciones que han protegido en la medida de lo posible la rentabilidad de sus talleres, en Madrid, desafortunadamente, los márgenes se han reducido hasta niveles insostenibles. Esta situación debería haber sido una prioridad en su gestión. Tal vez, en lugar de atender temas más periféricos o personales, como los que seguramente trataría durante las comidas recurrentes con los responsables de siniestros de cierta aseguradora, debería haberle dado prioridad a establecer estrategias que apuntalaran la rentabilidad en nuestro sector.
No obstante, no tiene sentido centrarse únicamente en el pasado. Los talleres nos enfrentamos a desafíos nuevos y complejos, que exigen una renovación en la dirección de la asociación. Como le mencioné en mi carta anterior, creo firmemente que Asetra necesita un liderazgo fresco, con nuevas ideas y energías para devolver la rentabilidad a nuestros negocios. Usted ha dedicado muchos años a su labor, y quizás sea el momento de permitir que otros asuman la tarea de guiar a la asociación hacia un futuro más prometedor.
Si bien estará usted al tanto, como yo lo estoy, de la reciente aparición de otra organización que también trabaja en pro de estos intereses, considero que este puede ser el momento idóneo para que Asetra recupere su posición de liderazgo en el sector, antes de que sea demasiado tarde.
Por tanto, como asociado y por el bien de la asociación, le pido que considere seriamente dar un paso al costado. Su salida podría ser una oportunidad para que Asetra recupere la credibilidad y eficacia necesarias para representar adecuadamente a los talleres en esta coyuntura crítica. No le quepa duda de que la situación actual de nuestros talleres refleja la necesidad de un cambio en la gestión.
No podemos echar toda la culpa a las aseguradoras, estas han actuado en función del margen de maniobra que se les ha permitido, y creo que su responsabilidad en este proceso es clara. Por ello, le reitero mi solicitud de considerar su posición y valorar si no sería más adecuado dejar espacio para un nuevo liderazgo que pueda afrontar los retos con una perspectiva renovada.
Quedo a su disposición para seguir debatiendo sobre el futuro de nuestra asociación, siempre en beneficio de todos los que formamos parte de este sector».



