Un lector nos enviaba esta carta a primera hora de la mañana del pasado lunes. En el mail que acompañaba este escrito, que reproducimos íntegramente a continuación, aseguraba haber estado todo el fin de semana “dándole vueltas a un tema que nos va a llevar al cierre”. Lee con atención, porque es alarmante:
“Los talleres somos grandes reparadores: seguramente en España estamos los mejores de Europa… o eso dicen. Y hasta ahora no le hemos prestado demasiada atención a los números, a la gestión del negocio. Sin embargo, los que hemos empezado a hacerlo nos hemos dado cuenta de algunas cosas. Y hay una reflexión que me ha parecido interesante compartir con vosotros, porque quizá haya algún taller que lea vuestro medio y tiene las mismas preguntas que yo me hago. Ya sabéis, siempre consuela sentirse acompañado.
Durante años hemos sido, lo somos aún de hecho, taller concertado de algunas compañías. Entenderéis que por razones obvias mi nombre no lo diga, que de momento suicida no soy…
Pero el caso es que ahora que me he dedicado a pensar más que a pegar martillazos, hay algunas cosas que no logro entender… A ver si entre todos llegamos a alguna conclusión. Venga, hagamos el ejercicio.
Hablemos de AXA, por hacer el ejercicio aún más concreto, va…
Y es que lo de ser juez y parte parece que se ha puesto tan de moda que cosas que a todos deberían sorprendernos son asumidas como algo normal. Pues a mí me chirrían, qué queréis que os diga.
Hace unos años me hablaron de lo que a través de la denominada Alpha Scale pretendía hacer la compañía de tres letras. No me lo creí hasta que pude comprobarlo en mis propias carnes.
A ver si vosotros le veis algún sentido.
‘Esto tiene que acabarse‘
Una compañía se dedica a vender seguros, ¿verdad? Ok.
¿Está AXA -y es sólo una pregunta, eh- presionando a sus talleres concertados para trabajar con una determinada marca de pintura -dos, de hecho-, estableciendo el precio incluso de la pintura -es de locos- y llevándose un margen de un producto que no es el suyo, en un proceso en el que no aportan valor alguno? Es mi sensación, ¿estoy en lo cierto?
La pena es que haya empresas proveedoras que entren en este juego.
Pero es que con el recambio pasa más de lo mismo.
Si la compañía no ofrece garantía alguna sobre la reparación, ¿qué pinta una aseguradora eligiendo proveedores de recambio para el taller -distribuidores o concesionarios, me da igual-?
Si no tienen ni idea de reparar y su negocio es vender pólizas de seguro, ¿cómo puede ser que a través de sus validadores -porque muchos peritos no actúan como otra cosa- digan qué recambio debe montarse, cuánto van a pagar y, no conformes con eso, a través de Alpha Scale se lo entreguen al taller -no ellos, claro, los distribuidores que entran al trapo-, lo paguen y por el camino se lleven un margen por la operación? Nos hemos vuelto todos locos.
Es un despropósito además que para recibir más vehículos derivados por parte de esta compañía seamos clasificados en un ránking -su famoso SERPA-, que tiene en cuenta para posicionarnos más o menos arriba según lo obedientes que hayamos sido con unos criterios que son un despropósito.
A ver si lo he entendido bien: como taller, soy el garante de la reparación pero no tengo libre elección de prácticamente nada… Bueno, la tengo, pero si la ejerzo me castigas. Buen truco.
¿Qué pensaría tu cliente, que a la vez es el mío, si supiera que intervienes en el proceso de reparación y por el camino te llevas un margen de beneficio?
Tu cliente, que piensa que te dedicas a vender pólizas, igual se lleva un susto.
Insisto: es un despropósito. Esto se tiene que acabar.
No invierten un euro en nuestros negocios y hasta ahora eran más propietarios de ellos que nosotros mismos. Les hemos visto como compañeros de viaje y han sido nuestros peores enemigos: nuestros y de nuestros clientes, que es lo peor de todo.
‘Hay muchas familias en juego’
Hace poco leía en otro artículo de opinión publicado en este mismo medio que las patronales están encontrando en AXA una pared. Y se decía que era ‘especialmente lamentable’ el caso de esta compañía, que ‘se enorgullece de decir que ‘no habla con patronales’. Pues menudo orgullo más ridículo. Y terminaba aquel escrito: ‘Será que le es ajeno el problema sectorial de rentabilidad que tenemos los talleres’. Pues será…
Y aunque uno nunca desea el mal a otros, menos aún cuando son compañeros del sector, no puedo negar que en cierto modo me alivió saber que no era yo el único que veía que las cosas no son como deberían ser.
Ojalá cambien algún día… Hay muchas familias en juego”.




Este artículo debería hacer abrir los ojos sobre una realidad a los que muchos talleres de reparación de automóviles se enfrentan, y no solo aquí en España, sino en muchos otros lugares.
Un taller nos cuenta su experiencia de mirar más allá de lo que es simplemente arreglar coches. Nos habla de cómo empezó a fijarse en cómo gestiona su negocio, y nos deja ver algo bastante inquietante sobre cómo algunas aseguradoras, como AXA en este caso, parecen tener demasiado control sobre cosas que realmente deberían ser decisión del taller, como puede ser la pintura o qué tipo de recambios usar.
Lo que más me llama la atención de todo esto es cómo las grandes empresas, en este caso, las aseguradoras, analizan cada dato y cada número para sacar el máximo provecho, mientras que muchos talleres pasan por alto esta parte tan crucial de su negocio. Esta falta de atención a sus propios números no solo los pone en desventaja frente a las aseguradoras, sino que también les hace perder de vista la salud real de su taller.
El artículo nos destapa cómo algunas prácticas, como el sistema Alpha Scale y la clasificación SERPA, pueden limitar la independencia de los talleres, afectando potencialmente la calidad del servicio que nosotros, los clientes, recibimos. Y esto nos lleva a preguntarnos sobre la ética y la transparencia de estas prácticas.
Ante esta situación, es esencial que los talleres se pongan las pilas con la gestión de su negocio de una manera más inteligente y basada en datos precisos. Conocer bien sus números les permitirá tomar decisiones más informadas, negociar mejor con las aseguradoras, mejorar su operación y, lo más importante, asegurar un servicio de calidad para sus clientes. La era digital no es solo para las grandes empresas, los talleres también pueden y deben aprovecharla.
El mensaje es claro, los talleres necesitan empezar a jugar con la información y datos correctos en la mano. Esto no solo les ayudará a mantenerse firmes en el mercado, sino también a operar con integridad y mantener la confianza de quienes llevamos nuestros coches a reparar.
Esta llamada no es solo para los talleres, sino también para las aseguradoras y otros involucrados en el sector. Es momento de buscar un balance justo que beneficie a todos, especialmente a nosotros, los clientes.
Buenos dias, la pena no es que un empresa proveedora entra en el juego, la pena es q usted se haga concertado de alguna compañia, que se deje vender por que le lleven trabajo a cambio de explotarle….
Haber si nos damos cuenta de una vez que el problema lo hemos creado nosotros y solo nosotros lo podremos solucionar ,aunque no sea facil…
Esta «SEMILLA DEL MAL» fue sembrada hace décadas cuando los talleres empezaron a aceptar concertarse con aseguradoras asumiendo hacerles descuentos y las cuales a cambio les «llenarían el taller de trabajo» , condicionando al cliente /asegurado entre otras cosas a no poder elegir donde reparar su coche. Con el paso de los años estos mismos talleres están viendo que lo de «llenarles el taller» no solo les ha perjudicado económicamente y les hace de trabajar más y cada vez con menos márgenes y más bajos precios sino que además les priva de libertad, les impone la marca pintura a utilizar, les obliga a montar los recambios que ni el taller ni asegurado elige, etc. , arrastrándoles a la ruina económica y lo peor de todo, privándoles de su dignidad profesional . – DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS –