A continuación, publicamos íntegra la carta enviada a nuestra redacción por el empresario madrileño Dioni Martín, fundador y gerente de RIC Madrid:
“Sr. Ignacio Garralda, resulta llamativo que, bajo su presidencia, Mutua Madrileña haya alcanzado el séptimo puesto en el ránking Merco Responsabilidad ESG 2025, situándose entre las diez empresas con mejor desempeño en responsabilidad social corporativa en España. Sin embargo, esta posición contrasta de forma significativa con la experiencia que relatan muchos de los proveedores “clave” de la compañía: los talleres de carrocería.
El proceso de evaluación de este ránking debería contemplar, fielmente, su gestión con uno de los principales grupos de interés de su negocio asegurador de automóviles. Pero lamentablemente comprobamos que, en su caso, está muy alejado de la realidad en lo que a sus proveedores se refiere. En mercados como Madrid, el mayor de España en seguros de autos, el liderazgo de Mutua genera y arrastra, desde hace años, una clara asimetría de poder de negociación con los talleres de carrocería.
Numerosos talleres denuncian que las tarifas abonadas por hora de reparación, en torno a 24 €/hora, se sitúan muy por debajo de los costes reales de explotación, llegando en muchos casos a no cubrir ni siquiera el coste del operario que ejecuta las reparaciones. A ello se suma la imposición unilateral de descuentos en peritación, no siempre acordados contractualmente, y el incumplimiento de las actualizaciones tarifarias pactadas con las organizaciones representativas del sector. Todo ello con el “supuesto” objetivo de contener los costes internos de una aseguradora que, como la suya, incrementa de forma continua – a nuestra costa – sus beneficios.
Asimismo, los talleres señalan que no se respetan de forma sistemática los tiempos oficiales establecidos por los fabricantes de automóviles, aplicándose en su lugar criterios internos que reducen el importe de las reparaciones. A esto se añade la obligación de utilizar baremos de pintura desarrollados por la propia Mutua, que benefician exclusivamente a la aseguradora, pese a existir en el mercado otros baremos contrastados que reflejan de forma más fiel los tiempos, procesos y materiales necesarios en las reparaciones actuales.
Este conjunto de prácticas se produce en un contexto donde muchos talleres perciben que la alternativa a no aceptar dichas condiciones es la pérdida de volumen de trabajo o incluso la retirada de la clave, lo que sin duda genera una clara desigualdad en el poder de negociación. En este escenario, las prácticas descritas son percibidas por los proveedores como potencialmente abusivas y, de confirmarse, podrían encajar en los supuestos clásicos de abuso de una presunta posición de dominio definidos por el derecho de la competencia, o al menos resultar claramente contrarias a los principios de buena fe, así como de buen gobierno corporativo y gestión responsable de la cadena de suministro.
El debate que se plantea no es únicamente jurídico, sino estratégico y de reputación, afectando directamente al modelo de gestión impulsado por su alta dirección. El análisis de doble materialidad tiene que contemplar el diálogo con los grupos de interés y es evidente que no se deben ignorar las expectativas de los talleres que reparan los vehículos siniestrados. No basta con disponer de políticas internas, memorias de sostenibilidad o reconocimientos externos si, en la práctica, el modelo de negocio se sostiene trasladando presión económica a los eslabones más débiles de la cadena de valor.
Resulta especialmente llamativo que, mientras Mutua Madrileña avanza en operaciones corporativas adquiriendo redes de talleres de mecánica, mantenga unas condiciones que muchos consideran económicamente inviables para los talleres de carrocería independientes. Integrarse directamente en este negocio permitiría comprobar de primera mano la dificultad de operar con márgenes tan reducidos, aunque siempre resulte más sencillo mantener un modelo basado en una asimetría de poder, que asumir la realidad económica del sector.
Sr. Garralda, los mejores gestores no son aquellos que maximizan resultados a corto plazo aprovechando su posición de mercado, sino quienes construyen modelos de negocio sostenibles que tienen en cuenta a todos sus grupos de interés. Si Mutua Madrileña desea consolidar de forma creíble su posición de referencia en sostenibilidad, la relación con los talleres de carrocería constituye hoy uno de sus principales retos reales en términos de gobernanza, sostenibilidad social y reputación.
Porque la sostenibilidad no se demuestra únicamente en los rankings, sino en la forma en que una empresa ejerce su poder en el día a día con quienes hacen posible su actividad”.



