«Estimado Sr. Garralda,
¿Qué tal se encuentra? ¿Todo bien? ¿Sus vacaciones, bien? ¿Sus poderosas compras, en regla?
Dirá usted que a mi qué me importa lo que le pregunto… Pues la verdad es que mucho, puesto que mi taller cada vez es más pobre.
La mayoría de los coches que arreglo son de Mutua Madrileña y la verdad, no veo solución al precio que me paga mi hora de trabajo para dar servicio a los coches que usted asegura. Es vergonzoso, Sr. Garralda.
Me gustaría poder tener una reunión con usted y poderle realizar estos comentarios mirándole a los ojos. No sólo por el precio de hora que me paga, sino por el tiempo de trabajo que me paga por pintar una puerta o un paragolpes, algo impuesto en el ordenador que trae su perito, que por cierto viene muerto de miedo porque su hombre de negro le sopla la nuca y adiestrado para venir a quitar dinero al taller en una posición que encima es desafiante. Orgulloso de su gestión Sr. Garralda, y de sus hombre de negro…
¿En qué año vivimos? Estamos en 2024. ¿Usted se entera de esto? Supongo que sí, pero pasa del tema porque la realidad es que los talleres vivimos con miedo, mucho miedo de la gente poderosa como usted. ¿Qué nombre le daría a esta práctica? ¿Cuántas veces se ríen de nosotros en sus reuniones, en esas mesas tan grandes… ? Se hacen ustedes los machotes. Vergonzoso por su parte, Sr. Garralda.
Así podría seguir contándole numerosas cosas de usted, un hombre poderoso. Ahora con las tiendas Aurgi, va usted a reparar coches… ¿va a mandar allí también a los hombres de negro? ¿O va a comprar también El Corte inglés…? Qué ganas tiene usted de llevar a la Mutua Madrileña a la bolsa, Sr. Garralda.
De verdad que todo me parece perfecto, pero ¿no cree usted que, en lugar de comprar tanto -supongo que por los beneficios que tiene en su Mutua-, no sería prudente y lógico pagar a los talleres que reparan los vehículos de sus mutualistas correctamente? Dígame que lo va a pensar, sería una decisión sabia para conservar a sus clientes.
Mire si en una reunión de esas que hace con sus equipos, alguno se ilumina.
Muchas gracias, Sr. Garralda y un placer.»




Fácil solución… «No trabajes con la Mutua Madrileña» si no te paga a lo que tengas tú mano de obra.