La implantación de los sistemas ADAS está elevando la complejidad de muchas reparaciones y obligando a los talleres a invertir en formación y equipamiento. El informe Automotive Aftermarket Pulse 2025, que la empresa de consultoría alemana Roland Berger lanzó el pasado mes de diciembre, sitúa esta transformación entre los grandes retos actuales de la posventa, una lectura que también ha recogido Faconauto recientemente.
La consultora, que ha elaborado su estudio a partir de encuestas a 600 talleres y 6.000 consumidores en 13 grandes mercados, concluye que el aftermarket entra en una nueva etapa marcada por la presión sobre los precios, la digitalización y la experiencia de cliente. En ese escenario, la capacidad de los reparadores para asumir trabajos vinculados a tecnologías avanzadas gana peso estratégico.
Uno de los datos más relevantes del informe apunta directamente a la preparación técnica de los talleres: cerca de la mitad reconoce haber rechazado reparaciones relacionadas con ADAS en 2025 por falta de equipamiento o por carencias de conocimiento. Faconauto concreta ese porcentaje en el 47 %, una cifra que refleja con claridad el desfase existente entre la rápida evolución tecnológica del vehículo y la capacidad operativa de una parte del canal reparador.
Sistemas ADAS y mayor complejidad en operaciones habituales
La expansión de cámaras, radares y sensores está cambiando el alcance técnico de intervenciones que hasta hace poco tenían una ejecución mucho más sencilla. Sustituir un parabrisas, reparar un paragolpes o intervenir en determinados elementos de carrocería puede exigir ahora procesos de calibración electrónica para garantizar el correcto funcionamiento de los asistentes a la conducción.
Eso implica que el taller ya no solo debe resolver la reparación física del vehículo, sino también asegurar que los sistemas ADAS sigan funcionando dentro de los parámetros definidos por el fabricante. La exigencia es mayor desde el punto de vista técnico, pero también desde la responsabilidad profesional, ya que una calibración incorrecta puede comprometer el comportamiento de sistemas vinculados a la seguridad.
Esta realidad se ha visto acelerada por la regulación europea. Desde julio de 2022, la Unión Europea exige la incorporación de determinados sistemas ADAS en los nuevos modelos homologados, en aplicación del Reglamento General de Seguridad (GSR2). Desde julio de 2024, esta obligación se extiende a todos los vehículos nuevos matriculados en la UE, lo que está impulsando su rápida penetración en el parque circulante.
Entre los sistemas obligatorios se encuentran tecnologías como el asistente inteligente de velocidad (ISA), el sistema de frenado automático de emergencia (AEB), el aviso de cambio involuntario de carril (LDW o LKA), la detección de somnolencia y fatiga del conductor, la cámara de marcha atrás o la señal de parada de emergencia. A estos se suman otros cada vez más presentes, como el control de crucero adaptativo (ACC), el reconocimiento de señales de tráfico o los sistemas de mantenimiento activo en el carril.
La inversión en sistemas ADAS marcará la competitividad
El informe de Roland Berger sitúa esta realidad dentro de una transformación más amplia. La electrificación y los ADAS están generando nuevas necesidades de capacidad en el mercado de la reparación. Mientras el mantenimiento básico del vehículo eléctrico empieza a consolidarse como una expectativa mínima, las competencias ligadas a ADAS avanzan con más lentitud.
Para proveedores y distribuidores, ahí se abre una oportunidad clara para reforzar su vínculo con el taller a través de herramientas, formación y soporte técnico que faciliten la intervención sobre los sistemas ADAS.
La conclusión de fondo es que la evolución tecnológica del parque no solo redefine las operaciones del día a día, sino también la competitividad futura del negocio reparador. Los talleres que consigan adaptarse a los sistemas ADAS, a la electrificación y a la creciente digitalización podrán acceder a nuevas oportunidades de trabajo y reforzar su posicionamiento en un mercado más exigente.
Al mismo tiempo, el estudio recuerda que la posventa afronta otras tensiones paralelas. La presión sobre los costes está impulsando el recurso a piezas IAM frente a las de origen, el canal B2B online sigue ganando peso en la compra de recambios y la conveniencia emerge como un nuevo factor diferencial en la relación con el cliente. Pero, incluso en ese contexto de cambio más amplio, la preparación para intervenir sobre tecnologías avanzadas aparece como uno de los puntos críticos inmediatos para el taller.



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