El aparejo es la pintura de fondo que deja sellada una superficie (masilla, chapa desnuda, piezas nuevas con cataforesis, esmaltes, lacas, etc.) que previamente ha sido convenientemente preparada. Con ello, se aporta protección anticorrosiva, se iguala la superficie, se cubren pequeños defectos e irregularidades y se obtiene una buena base para las pinturas de acabado que se aplican posteriormente.
El aparejo no debe ser usado de forma habitual como una pintura de relleno, ya que a pesar de que existen variantes que aportan un gran poder de relleno (hasta 350 micras en algunos casos), son las masillas las que deben cumplir esta función y las que se han de lijar de forma adecuada para conseguir integrar el parche en el resto de la pieza. A pesar de ello, es inevitable y necesario que el aparejo cubra ciertos defectos, marcas de lijado o anomalías con solvencia.
Clasificación de los aparejos según el lijado requerido
Según este criterio, los aparejos se clasifican de la siguiente forma:
–Aparejos lijables. Preparados para ser aplicados, esperar a que sequen y ser lijados antes de aplicar las pinturas de acabado. Son los aparejos más empleados para la reparación de daños sobre la carrocería.
–Aparejos húmedo sobre húmedo (H/H). Posibilitan que las pinturas de acabado sean aplicadas sin necesidad de un lijado previo, siempre y cuando se haya respetado su tiempo de evaporación de los disolventes. Están especialmente indicados para el aparejado de piezas nuevas que vienen de fábrica con cataforesis. Con su aplicación se genera un buen fondo para favorecer el agarre de las pinturas de acabado, a la vez que se reduce el tiempo invertido en el proceso de reparación en comparación con el requerido por los aparejos lijables.
Estos aparejos están diseñados para que estiren con mayor facilidad que los lijables. También por este motivo se diluyen en mayor proporción.
Por último, reseñar que existen aparejos multifuncionales preparados para ser utilizados como aparejo lijable o como H/H.



