La falta de mano de obra en los talleres de reparación de vehículos gallegos está generando listas de espera de hasta dos meses, especialmente en intervenciones complejas y trabajos de chapa y pintura. Esta problemática, de la que se hacía eco El Faro de Vigo el mes pasado, afecta tanto a pequeños como medianos talleres en diversas zonas, como A Estrada y Deza, donde la demanda se mantiene alta, pero cada vez hay menos profesionales disponibles para cubrirla.
Según explican desde Galicar Servicios (A Estrada), aunque el sector ofrece salarios competitivos, el coste de contratar a personal sin experiencia es muy elevado. «Entre el salario y la seguridad social, mantener a un trabajador cuesta más de 2.000 euros mensuales, y si no está formado, no puede sacar adelante el trabajo», indican. Además, el tiempo y los recursos necesarios para formar a un nuevo empleado ralentizan el ritmo de trabajo del taller. Desde el sector se reclama la creación de un contrato puente entre el de prácticas y el contrato estándar, que permita a los empresarios formar a los nuevos trabajadores sin asumir costes tan elevados.
Las averías complicadas acumulan retrasos de hasta un mes y los trabajos de carrocería llegan a demorarse dos meses, según Galicar Servicios. En Todo Motor (Lalín) señalan que el mantenimiento básico puede ser asumido por personal en prácticas o con menos experiencia, pero el resto de las reparaciones presentan plazos que empiezan en 15 días y pueden superar el mes. También advierten que, además de la escasez de personal, los retrasos de los proveedores contribuyen a las demoras.
Falta de mano de obra por falta de vocación
Otro de los factores que agrava la situación es la falta de vocación entre las nuevas generaciones. Desde Galicar Servicios apuntan que «antes los aprendices mostraban interés y curiosidad, ahora hay que estar detrás de ellos para enseñarles». Comparten esta opinión en Todo Motor, donde constatan que muchos jóvenes eligen esta profesión solo como alternativa laboral, no por pasión por la mecánica.
A esta problemática se suma la falta de relevo generacional: a medida que los trabajadores veteranos se jubilan, encontrar mano de obra cualificada es cada vez más difícil. «Aquí hay trabajo de sobra», señalan en Galicar Servicios, «pero hay que estar dispuesto a empezar desde abajo si no se encuentran oportunidades en lo que uno ha estudiado».
Mayor presencia femenina, aunque con dificultades
El sector sigue siendo mayoritariamente masculino, pero algunas profesionales, como Pilar Diéguez, de Talleres O Castro (Lalín), están rompiendo barreras. Diéguez reconoce que aún existe machismo en los talleres, pero destaca que «el trabajo físico ha disminuido gracias a la robotización» y que existen especialidades, como chapa y pintura, que podrían atraer a más mujeres.
También resalta que el sector ofrece condiciones laborales competitivas, con 28 días laborales de vacaciones, sin trabajo en domingos ni festivos y horarios estables. «La falta de personal ha obligado a que nos adaptemos a las demandas de los trabajadores, ofreciendo turnos continuos y pagas extras siempre retribuidas», añade.

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