El anticongelante es un elemento esencial en el mantenimiento del motor de cualquier vehículo. Su correcta utilización no solo previene averías costosas, sino que también contribuye a la eficiencia y durabilidad del motor. Por ese motivo, Comline ha desarrollado una guía que sirve de ayuda para quienes no tienen conocimientos básicos de mecánica y de recordatorio para los más expertos.
¿Para qué sirve el anticongelante?
El anticongelante, también conocido como líquido refrigerante, circula a través del circuito de refrigeración del motor para regular su temperatura. Su función principal es absorber el calor generado por la combustión y disiparlo a través del radiador. Esto evita el sobrecalentamiento, que podría provocar deformaciones en la culata, gripado del motor y desgaste prematuro de sus componentes internos.
Además, el anticongelante cumple otras funciones clave:
- Contribuye al funcionamiento del sistema de calefacción del vehículo.
- Facilita el calentamiento rápido del motor para alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento (90ºC).
Propiedades fundamentales del anticongelante
Para desempeñar eficazmente su función, el líquido refrigerante debe contar con ciertas propiedades esenciales:
- Capacidad de transferencia de calor y fluidez adecuada: Su composición debe garantizar un flujo estable con los cambios de temperatura.
- Poder anticongelante: Previene la congelación del líquido en climas fríos gracias a compuestos como el etilenglicol, propilenglicol o glicerina.
- Incremento del punto de ebullición: Reduce la evaporación y evita el sobrecalentamiento.
- Protección anticorrosiva: Contiene aditivos para evitar la formación de óxido y sedimentos calcáreos.
- Prevención de la formación de espuma: Garantiza una circulación eficiente sin acumulación de aire.
- Resistencia a la cavitación: Evita la formación de burbujas de vapor que puedan comprometer la protección interna del motor.
- Sabor amargo: Se incorpora para evitar accidentes en caso de ingestón accidental.
- Coloración diferenciada: Cada fabricante usa distintos colores para identificar sus especificaciones, aunque no existe una norma universal al respecto.
Tipos de anticongelante según su composición
En el mercado existen diversos tipos de anticongelantes, clasificados según su composición química y durabilidad:
- Inorgánicos (IAT): Contienen silicio y fósforo como agentes antioxidantes. Protegen desde el primer kilómetro, pero su durabilidad es menor (cambio recomendado cada 40.000-60.000 km).
- Orgánicos (OAT): Utilizados en la mayoría de los vehículos modernos (G12, G12+). Sus inhibidores de corrosión actúan a partir de los 2.000 km, ofreciendo mayor durabilidad (10 años o 150.000 km).
- Híbridos (Si-OAT): Combinan tecnologías orgánicas e inorgánicas. Se incluyen en los G12++, G13 y G12 EVO, con mejor protección contra la corrosión y compatibilidad con otros anticongelantes.


