Comprar un coche de segunda mano puede convertirse en un problema si el vehículo esconde averías no detectables a simple vista, lo que en términos legales se conoce como vicios ocultos. Un reciente fallo judicial en Lleida ha condenado a una empresa vendedora a pagar casi el doble del precio de venta de una Peugeot Bipper debido a las constantes averías mecánicas que presentó tras su adquisición, según han publicado en El País.
Una compra que se convirtió en una pesadilla
El Juzgado de Primera Instancia número 8 de Lleida ha dictado sentencia a favor de Tecnibruc, empresa que adquirió en 2022 una Peugeot Bipper por 3.000 euros, con 13 años de antigüedad y 106.755 kilómetros recorridos. Antes de la venta, el vehículo había pasado por el taller para una puesta a punto y superó la ITV con solo dos defectos leves en la carrocería y el limpiaparabrisas.
Sin embargo, el mismo día de la compra, el coche comenzó a mostrar fallos mecánicos. A lo largo de los meses siguientes, el comprador tuvo que abonar ocho facturas de reparaciones, lo que le llevó a denunciar a Arbones Romeu, empresa dedicada al sector inmobiliario, alegando que el vehículo presentaba vicios ocultos.
Averías constantes y reparaciones costosas
Durante el juicio, Tecnibruc presentó las facturas de reparación como prueba de que el coche tenía fallos mecánicos graves que no fueron informados en el momento de la compra. Entre los problemas detectados, se encontraban el soporte del motor roto, depósito del limpiaparabrisas con fugas, fallos en los amortiguadores y el motor de arranque, sustitución de discos de embrague ymodificación ilegal de la potencia del motor, incrementándola de 75 a 125 CV, lo que aceleró su desgaste.
Por su parte, la empresa vendedora argumentó que los problemas del coche eran consecuencia del desgaste natural debido a su antigüedad y kilometraje. Sin embargo, el juez determinó que el número, frecuencia y gravedad de las averías demostraban que se trataba de vicios ocultos.
Sentencia favorable al comprador
El magistrado basó su decisión en tres criterios fundamentales:
- Inmediatez de las averías: los problemas mecánicos comenzaron a manifestarse desde el primer día tras la compra.
- Frecuencia de las reparaciones: el comprador tuvo que acudir al taller cada mes o mes y medio para solucionar fallos mecánicos.
- Gravedad de las averías: las reparaciones fueron imprescindibles para el funcionamiento del vehículo.
Por estos motivos, el juzgado condenó a la empresa vendedora a abonar 5.752,16 euros para cubrir las facturas de reparación.
Mayor protección para los compradores
El abogado Mario Rodríguez, del bufete Legalion Abogados y representante de Tecnibruc, destacó que esta sentencia fortalece la protección de los compradores de coches de segunda mano. Según el letrado, no es necesario que el vehículo sufra una avería catastrófica como la rotura del motor, sino que basta con la acumulación de problemas mecánicos que impidan un uso normal del coche.
El juez subrayó en la sentencia que la cantidad y gravedad de las averías afectaron al vehículo de manera generalizada y constante, impidiendo que el comprador lo utilizara con normalidad. Como consecuencia, el vendedor deberá asumir el coste total de las reparaciones.
No obstante, contra la sentencia aún cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Lleida.




Lo primero que no es muy aconsejable ,pero todo el mundo lo hace ,yo lo hago de la siguiente manera me refiero a coches modernos no Renault 8 .Lo primero de todo no desenchufar ningúna clema de ningún componente y con una inspección visual a ver si no hay cables rozados o componentes dañados donde se les puede meter agua después llechar desengrasante con una pistola a presión con agua caliente y frotar con una brocha si es necesario y aclarar con agua caliente y el motor frío y la temperatura y la presión regulable y luego soplar con aire y a arrancar