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Es importante saber que se trata de convenios que obligan a las empresas firmantes, en este caso las compañías de seguros, pero nunca a un asegurado, mucho menos en caso de ser un perjudicado en un siniestro.
Los convenios CIDE y ASCIDE (firmado por la mayor la mayor parte de las compañías en España) nacieron en el año 1988 con el objetivo de agilizar la gestión de los siniestros entre las compañías. Aunque en la práctica sirven para más que eso…
El convenio CIDE es de aplicación cuando son dos vehículos los que impactan y se rellena correctamente la declaración amistosa del siniestro. El ASCIDE se utiliza cuando no se ha rellenado este parte o bien no existe, pero no por ello se niega el daño por parte de las partes intervinientes en el siniestro.
Es fundamental conocer que según estos convenios es la propia compañía del perjudicado la que se encarga de pagar las operaciones que sean necesarias. Es aquí donde entran en juego los denominados módulos de compensación. Gamero pone un ejemplo: «Imaginemos que vamos circulando con nuestro vehículo, asegurado en la compañía A; y otro vehículo colisiona con nosotros, asegurado en la compañía B. La aseguradora B, que es la del vehículo que nos ha impactado, ingresará un módulo que varía dependiendo del año, este año son 880 euros, a la aseguradora A, que es la nuestra y será está -la del perjudicado- la que se encargará de mandar al perito y hacerse responsable de los daños materiales que se hayan causado».
«Hasta aquí todo parece un camino de rosas», asegura el abogado: «Pero realmente esto genera una seria indefensión: tu propia aseguradora, aquella a la que has pagado la prima, se vuelve tu enemiga y de alguna manera intenta hacer una reparación lo menos costosa posible».
Las consecuencias
Según Gamero, la aplicación de estos convenios tiene algunas importantes consecuencias: «La aseguradora se vuelve en contra del cliente, ya que tratará de abaratar la reparación, ya sea mediante la utilización de materiales alternativos y no originales; mediante la utilización de pinturas de menor calidad o incluso intentando regatear o negándose a pagar el precio de mano de obra que tienen los talleres publicado y asignado en sus instalaciones. Otra ‘maldad’ que tienen estos convenios llega cuando tu propia aseguradora quiere dar tu coche siniestro total, cuando de alguna manera puede ser perfectamente reparado».
Un vídeo muy interesante en el que también habla de otros asuntos como la defensa jurídica incluida en la mayor parte de las pólizas -importante para la contratación de los servicios de un abogado en caso de ser necesario en el proceso por ejemplo de la reclamación-.




Muy buena explicación del sistema de gestión de un siniestro implantado por las aseguradoras para intentar tener en su poder la gestión del siniestro. De esta manera se garantiza la rentabilidad económica en todo momento. Conflicto de intereses con el perjuicio económico que eso supone para sus asegurados en un tercero perjudicado. Negocio redondo. Adelanto de la prima de la póliza para cobertura en caso de siniestro Desinformación de los derechos de la persona asegurada. Consecuencia: cliente puteado y seriamente perjudicado económicamente en beneficio de la aseguradora que debía defender sus derechos