«El calor y los largos viajes son los principales enemigos para el coche en temporada estival. Los neumáticos se desgastan más, falla el aire acondicionado, se producen calentones del motor y fallos eléctricos», ha señalado el socio fundador de Autingo, Pedro Sanz.
Las operaciones más comunes relacionadas con el aire acondicionado, aparecen desde la recarga del gas hasta al desgaste de los conductos provocando una rotura de filtros o del compresor, en el caso más grave, cuyo recambio puede costar entre unos 600 y 800 euros.
En cuanto al motor, las averías más comunes en verano son las relacionadas con el termostato y el electroventilador. Ambos elementos se encargan de controlar la temperatura, así como regular y controlar el flujo constante del líquido refrigerante del sistema de refrigeración del motor, por lo que su avería conlleva al sobrecalentamiento del motor.
Asimismo, la válvula EGR es en esta época del año también víctima del calor. Además, por el aumento de la cantidad de partículas suspendidas en el aire que pueden acabar rompiendo la válvula por acumulación de residuos sobre su solenoide. Otros elementos que pueden verse afectados en verano son la batería y los neumáticos, entre otros.



