Dani Ortega es un apasionado del mundo del motor. «Soy de Barcelona y llevo 27 años en el sector de la automoción, pasando por varios puestos dentro del taller. Soy técnico especialista en Grupo VAG y en alto voltaje de vehículos», explica. Su carrera comenzó en el ámbito de la electrónica, pero pronto descubrió que su verdadera vocación estaba en la mecánica. «Me gustaba la idea de arreglar cosas, resolver fallos en los coches y ver cómo se solucionaban los problemas», afirma.
Desde sus inicios como mecánico a los 21 años, ha ido evolucionando dentro del sector. Tras seis años en el taller, pasó a ser recepcionista y luego asistente técnico en Volkswagen. En 2020, se incorporó a Service Next, donde hoy lidera el departamento de la plataforma de asistencia técnica Next Assist en nuestro país.
«La electrónica ha transformado por completo la reparación de vehículos»
Ortega ha vivido de primera mano la evolución de la automoción en las últimas décadas. «Cuando empecé, los motores de carburación y sistemas como el Delco eran lo más común. Ahora los vehículos son híbridos y eléctricos, lo que ha llevado la automoción a un terreno mucho más electrónico», explica.
Este cambio ha afectado al diagnóstico de averías. «Antes era más sencillo identificar un problema mecánico, pero hoy intervienen muchas más variantes electrónicas y de gestión. Esto exige un aprendizaje constante para estar al día con los vehículos actuales», señala.
El osciloscopio y el equipo de diagnóstico, herramientas clave en el taller
Cuando se le pregunta por las herramientas indispensables en su trabajo, Ortega lo tiene claro: «El equipo de diagnóstico y el osciloscopio son fundamentales. El primero permite interpretar errores y analizar datos de funcionamiento, mientras que el osciloscopio es clave para interpretar señales electrónicas y la funcionalidad interna del vehículo».
A pesar de su importancia, reconoce que el osciloscopio sigue siendo una asignatura pendiente en muchos talleres. «Puede parecer complicado al principio, pero la clave está en la práctica. Mi consejo es perderle el miedo y familiarizarse con él poco a poco», recomienda.
Para los profesionales que quieran mejorar sus diagnósticos, Ortega sugiere invertir en formación y comenzar con casos sencillos. «Con el tiempo, el osciloscopio se convierte en una herramienta indispensable que mejora la precisión del diagnóstico y optimiza el trabajo en el taller», asegura.
La conducción, una experiencia pura
Más allá de su vida profesional, Ortega también es un amante de la conducción pura. «Si pudiera elegir cualquier coche, optaría por uno sin asistentes a la conducción. Para mí, conducir es disfrutar del momento y de la carretera», confiesa. En cuanto a marcas, se decantaría por un modelo coreano o japonés.
Con 27 años de experiencia en el sector, Dani Ortega es un claro ejemplo de la adaptación y el aprendizaje continuo que requieren los profesionales de la reparación. Su apuesta por la formación y el uso de herramientas avanzadas marca el camino a seguir para los talleres que quieran afrontar con éxito los desafíos de la electrónica y el diagnóstico moderno.



