En un momento en que muchos talleres echan el cierre al llegar la jubilación de sus propietarios por falta de relevo, la historia de Abdel, un joven de 26 años con raíces marroquíes, es una excepción. El profesional, entrevistado por La Voz de Galicia, ha asumido recientemente la dirección del taller de Geno Rodríguez en Cedeira (La Coruña), evitando así que otro negocio más se sume a la larga lista de cierres que sufre el sector.
«La verdad es que estoy súper contento, porque llevo solo un mes y medio al frente del taller, pero la acogida ha sido muy buena y no me falta trabajo», comentaba con entusiasmo frente al local que ahora lleva su nombre. Su caso rompe la tendencia actual: cada vez son menos los jóvenes que optan por formarse y trabajar en los talleres, lo que deja a muchos mecánicos veteranos sin tener a quién pasar el testigo cuando llega el momento de jubilarse.
La historia de Abdel es también la de una familia que llegó a Galicia hace una década en busca de oportunidades. Procedentes de Tetuán, se asentaron en Cedeira después de que su padre encontrara trabajo en el sector forestal. Abdel completó allí la ESO y más tarde se trasladó a Ferrol, decidido a convertir su pasión por los coches en una profesión: «Me vine a Ferrol para cursar un ciclo de FP de carrocería en el CIFP Ferrolterra. Hice las prácticas en Talleres Alca, en Narón, y ya me quedé allí a trabajar», recordaba.
Durante seis años trabajó en Talleres Alca, donde se formó y adquirió experiencia junto a compañeros que hoy sigue considerando parte de su familia: «En Alca estuve seis años y me lo enseñaron todo. Tan contento estaba que hasta tres veces me ofrecieron algo más de sueldo si me iba a otros talleres y dije que no, porque en Alca estaba como en casa y eso no hay dinero que lo pague», explicaba agradecido.
Pero la oportunidad de dar un paso más llegó cuando Geno Rodríguez, con una larga trayectoria y una clientela fiel en Cedeira, decidió jubilarse. En lugar de cerrar las puertas, como ocurre en muchos otros casos, encontró en Abdel un sucesor dispuesto a continuar con el negocio: «Es arriesgado, lo sé, pero si no lo hago ahora que soy joven, ¿cuándo lo voy a hacer? Los coches son mi pasión desde que soy niño, tengo muchas ganas de trabajar y me mueve la ilusión», confesaba el joven, que ya cuenta con la ayuda de un empleado.
El relevo generacional es para los talleres uno de sus principales desafíos. Según Abdel, el problema radica en la falta de personal cualificado y con verdadera vocación: «Falta gente con experiencia y con ganas de trabajar», lamentaba. Por eso, tiene la intención de colaborar con el CIFP Ferrolterra y acoger a estudiantes en prácticas, igual que él tuvo la oportunidad en su día.
Consciente del listón que le dejó su predecesor, Abdel se esfuerza por mantener la calidad y la buena imagen del negocio: «Él me dejó el pabellón muy alto porque tenía fama de buen profesional y de tener siempre el taller súper limpio y bien organizado, y yo estoy decidido a mantener ese prestigio», afirmaba mientras mostraba con orgullo el impecable suelo del taller.




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